viernes, 19 de enero de 2018

Pero no se lo digas a nadie

Me he despertado un poco de mis recuerdos.
Pero cuando recuerdes el pasado, Clementine, recuérdalo todo tal cual era. No elimines nada. No olvides el vacío, la soledad, el cinismo. No olvides los momentos que te hicieron sentir como un muñeco triste. No olvides que estabas sola, en tus recuerdos, en tu mente, en lo que comunicabas, nadie escuchaba, pues el mundo se había vuelto un escenario descolorido y agrietado, lleno de marionetas huecas.

¿Y qué si olvidé todo eso? ¿Acaso debemos vivir en eso? ¿Las personas no pueden reiniciarse? ¿Desconocerse y conocerse de nuevo?
Cuántos años he soñado con eso. Ojalá me desconocieras, y conocernos de nuevo. Es tan básico. Una vez perdemos la oportunidad ya no hay otras nuevas.
Colorea la voz y el sentido con un poco de mañana. No pienses tanto, disfrútalo. Me dije que iba a estar cuerda, y no está funcionando. Aquella mañana triste me sentí bien. Tenía la risa en los zapatos. A veces soy mi mejor compañía, conmigo me parto. Encuentro escaleras azules que me llevan al éxtasis. Tu voz me llevó al engaño.
Me gustaría volver a soñar con que nos soñábamos. Pero tú eres nueva, Clementine. Olvidaste todo lo que tenías que desaprender. A veces aún pienso en esos cuervos rojos. Tienes la mente de un centenario con sueños que sólo se hacen realidad al crecer. No me desentiendas. Intentaré ser fuerte.

Tráeme aquello que intenté guardar en tu ausencia.

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