martes, 26 de noviembre de 2019

Kintsugi

Un día me verás de nuevo y pensarás en todos los cielos que hemos abrazado sin vernos cambiar.
Si algún día dejo que te vayas, recuérdamelo. Las hojas se están moviendo pero no tiemblo por eso. Dentro de mí reina una calma que ha dejado sordo al mundo. Nunca había estado tan cerca de mi alma. Si algún día pienso en las caracolas, recuérdamelo.
Que hay un abrigo del tiempo donde se guardan todas las cosas, y donde corre un río de memoria en el que meteré los pies para no perderme. Siento miedo al rozarte y que ello me haga temblar, y que ese estremecimiento haga que te desvanezcas.
Recorrer tu mundo es como ver el hogar en todas las hojas. Hay un tú nuevo mirándome en silencio mientras recojo cada piedra que nos han traído las olas. Me observas lavar mis heridas y proteges lo que guardo. Te quedas ahí quieto, estudiando. Cuidas de mi calma mientras uno trozos de nosotros y hago un castillo para guardarnos.
Un día mirarás mis huellas y pensarás en el sueño. Si algún día pienso en marcharme, ¿me lo recordarás?

lunes, 11 de noviembre de 2019

Gotas

Mi amor dolor es como una hoja
pequeñita, impresionable,
que se moja con el rocío, con solo
unas gotas.
Y espera
pacientemente
durante cientos de horas
el próximo amanecer.

jueves, 24 de octubre de 2019

El mal del mundo

Un mundo que está acechado por un gran mal. Ese gran mal está oculto, y es el que hace que venzan las malas acciones, las injusticias y todo lo horrible que existe en el mundo.
A las malas personas ese demonio que está en guerra no les afecta; hay personas que viven cómodas con el mal que hay en el mundo y por ello no son una amenaza para ese demonio oscuro, así que él no les ataca.
En cambio a las buenas personas les ataca muchísimo, las quiere destruir. Les invade el cuerpo y el corazón, les pone trampas en la vida, les intenta arrebatar todo lo que aman para que se rindan y no puedan seguir. Ese demonio pesa muchísimo, te arrastra y te quema. Es como la depresión. Ese peso que sientes en el pecho, esa angustia que no se va y te asfixia, es el demonio maligno que intenta meter oscuridad en tu interior, la misma oscuridad que hay en el mundo y que tanto te duele.

Pero si luchas contra él, si logras vencerle, le estarás debilitando. Estarás venciendo una parte muy importante de él, no solo para ti sino para el resto del mundo. Estás librando una guerra a la que eres sensible y percibes que está ahí. Notas esas fuerzas malignas atacando al mundo y esa es la depresión que sientes. Tu alma luchando contra ella cada día, impidiéndole entrar al corazón. Si esa oscuridad se venciera, harías un bien al mundo. Y a ti. Liberarías gran parte de ese mal que empuja y ataca cada vez más profundo.
Cada pensamiento negativo que tienes lo alimenta, y cada vez que te sientes bien y consigues tener buenas expectativas le das un duro golpe en el estómago a ese monstruo que te aplasta tantos días.

Intenta vencer. Si no lo haces por ti hazlo para joder. Hazlo para destruirle el plan a ese mal del mundo. Hazlo para que parte de ese ejército malo se muera y se vaya.