Empezar menos, terminar más. Direccionar, sentir, creer, pensar, leer, meditar, estudiar, conseguir, unificar, simplificar, tener, querer, saber, poder, brillar.
Empezaría diciendo que tengo la culpa de muchas cosas, como de estar aquí, probablemente. Terminaría con alguna cita, algo bonito, una moraleja, que diera esperanza al final. Daría dirección a mis deseos, a mis sueños, sentiría más intensamente o trataría de hacerlo. Creería de verdad, volvería a creer en la vida, en la felicidad, pensaría más a menudo en el despertar de mis habilidades, y menos en el dormitar de mi conciencia, o la conciencia de otros. Leería historias tristes, para meditar sobre algo puro. La existencia, y el cauce que nos hace inconstantes y llenos de vida. Estudiaría la naturaleza, y tantos lugares. Conseguiría recuerdos inigualables, experiencias memorables, pensamientos grabados a fuego en el inconsciente, para siempre. Unificaría mis creencias, y crearía un sino simple, y fácil de seguir. Tendría tanto por lo que amar y luchar. Querría seguir siempre llena de vida, y lograr llenar de vida a otros. Sabría encontrar el punto justo, las palabras exactas. Podría hacer que las personas brillaran a mi lado. Y brillar junto a ellas.
"Lo admirable es que el hombre siga luchando y creando belleza en medio de un mundo bárbaro y hostil."
Ernesto Sabato.
martes, 14 de febrero de 2017
viernes, 10 de febrero de 2017
Quién soy yo
Cuando todos los objetivos estén cumplidos, o en curso, si se trata de objetivos que perduran en el tiempo, qué es lo que quedará de nosotros. Más directrices y paradas a las que llegar, otros deseos o prioridades. No digo que esos objetivos sean vacíos, no lo son y no faltaría al respeto a personas para cuyas acciones son muy importantes. Pero qué es eso que deseamos, hacemos, logramos o perdemos.
Bajo esos deseos no puedo ver nada. No veo quién soy, por qué deseo esas cosas. Qué voy a enseñar, a dónde voy a llegar, qué puedo ofrecer, y por qué he de ofrecer algo. Quizá me sienta vacía yo y no mis sueños, por no tener nunca nada que ofrecer, porque no haya nada dentro de mí tal vez.
Tal vez sea esa la razón por la que no hablo, no expreso, no soy persona desde hace años. No tengo nada que compartir, ni soy capaz de apreciar lo que otros comparten. La verdad es que sólo existe una persona que me quiera por lo que realmente soy, o tengo fuera, o ve en mí, o cree de mí, sin lazos biológicos de por medio, ni forzosos regímenes políticos y familiares de lo correcto.
Lo cierto es, que si no fuera por estas letras, nadie sabría siquiera que existo. Ni para todos, ni para nadie, ni para el gobierno, ni para la estadística, ni para jóvenes, ni para viejos.
Cuando hayamos muerto, qué será de nosotros. A quién coño le importará si me muero.
Bajo esos deseos no puedo ver nada. No veo quién soy, por qué deseo esas cosas. Qué voy a enseñar, a dónde voy a llegar, qué puedo ofrecer, y por qué he de ofrecer algo. Quizá me sienta vacía yo y no mis sueños, por no tener nunca nada que ofrecer, porque no haya nada dentro de mí tal vez.
Tal vez sea esa la razón por la que no hablo, no expreso, no soy persona desde hace años. No tengo nada que compartir, ni soy capaz de apreciar lo que otros comparten. La verdad es que sólo existe una persona que me quiera por lo que realmente soy, o tengo fuera, o ve en mí, o cree de mí, sin lazos biológicos de por medio, ni forzosos regímenes políticos y familiares de lo correcto.
Lo cierto es, que si no fuera por estas letras, nadie sabría siquiera que existo. Ni para todos, ni para nadie, ni para el gobierno, ni para la estadística, ni para jóvenes, ni para viejos.
Cuando hayamos muerto, qué será de nosotros. A quién coño le importará si me muero.