Ahora mismo, no me siento agradecida hacia nada...
Quiero decir.. sí que valoro muchas cosas que tengo pero, me es imposible ser feliz ahora mismo. No quiero perder nada, pero tampoco sé qué puedo alcanzar.
No siento ese amor hacia las cosas que hacía delicado y desesperado el vivir, el dormir, el soñar. No estoy frustrada y lo estoy a la vez, pero no necesito expresarlo. Es como si.. pasara de ello.
Cada día es vivir inconsciente, por culpa de unas cosas inconscientes. Obligada por ello.
Y durante el día pienso, e invento. Pero ya no soy la misma. Cuando las personas cambian... ¿dejas de amarlas?
Yo he dejado de amar algunas personas porque habían cambiado, me habían expulsado de sus vidas, habían empezado a ser mezquinas... Pero en el fondo las he seguido recordando, aunque ahora comprendo que aunque esas personas vuelvan, no puedes seguir amándolas como antes.
Porque yo amo su recuerdo... pero tenerlas presente es doloroso y amargo. Porque sabes que no son más que zombies, que alguien debió coger sus cuerpos sin vida y manejarlos cual marioneta siniestra. De manera que tú crees que son ellos porque conservan su aspecto, pero siguen estando carentes de vida.
Y me duele y me echo a dormir... Me vuelvo inconsciente de todo este mundo consciente.
Tal vez nada de esto ha sido nunca real, y mis sueños lo volvieron especial y eterno. Ya no pienso en nadie al dormir, ya no encuentro palabras, ya no confío, ya no espero...
¿Para qué vivo?
Si vacíos están mis sueños...
sábado, 27 de octubre de 2012
miércoles, 24 de octubre de 2012
Mi hogar es tu presencia
Hay algunas personas que hacen sentir siempre en casa. Incluso cuando están lejos o distantes.
Incluso cuando sientes miedo de darle un abrazo.
Hay personas que, con su simple presencia, llenan el espacio que había hueco en tu interior. Ese lugar que durante el día te hacía sentir vacío y pequeño. Ese que el cansancio triplicaba y desesperaba tu capacidad de continuar caminando hasta casa.
Mi camino a casa es difícil... es más, ¿tengo una casa?
Siempre había creído que mi hogar eran las personas, y no los lugares. Pero ahora me encuentro tan sola...
Me he acostumbrado por un lado a vivir así. Tal vez porque yo lo quise. Porque lo mandé a la mierda. Porque desesperé...
Por otro lado sigo siendo esa niña que pensaba que me sacarías de mis pesadillas...
Y que me llevarías de vuelta a casa.
Incluso cuando sientes miedo de darle un abrazo.
Hay personas que, con su simple presencia, llenan el espacio que había hueco en tu interior. Ese lugar que durante el día te hacía sentir vacío y pequeño. Ese que el cansancio triplicaba y desesperaba tu capacidad de continuar caminando hasta casa.
Mi camino a casa es difícil... es más, ¿tengo una casa?
Siempre había creído que mi hogar eran las personas, y no los lugares. Pero ahora me encuentro tan sola...
Me he acostumbrado por un lado a vivir así. Tal vez porque yo lo quise. Porque lo mandé a la mierda. Porque desesperé...
Por otro lado sigo siendo esa niña que pensaba que me sacarías de mis pesadillas...
Y que me llevarías de vuelta a casa.