jueves, 25 de diciembre de 2014

Por qué los hombres no hacen crochet

Abandonado por el mundo, el mundo abandonado. Perdido mientras esperaba quien le buscase, sumido en sueños malditos de cosas divinas al alcance de cualquier mortal que los ensucia y empobrece... con su incultura, con sus físicos cuerpos, con sus mentes automáticas.
Morfeo les habla y ellos quedan callados, como hipnotizados, entienden cada una de las palabras. Saben que acaban de aprender algo, pero como en un sueño... Y en los sueños, nunca se conserva nada.

En un camino que se bifurca siente que su espada está llorando, no puede tomar una decisión porque la está consolando. Desea regresar a casa y ya hace tiempo que no encuentran nada. "¿Qué es una casa?" Ingenuo guerrero... tú no sabes nada de la vida, ni de la muerte; aunque te creas con autoridad para sentenciarla. Esta noche las estrellas volverán a ser las mismas y tú seguirás ensimismado.

viernes, 11 de abril de 2014

Invierno de lluvias para siempre

Se marchó y las estaciones se siguieron sucediendo.
Dejé de ver su mirada, sobre mi mirada,
y me olvidé del brillo que había en ella.
Se secaron las flores de los cerezos que custodiaban nuestra laguna,
se pusieron mustios y luego renacieron,
pero sin acordarse de nosotros y sin un testigo que admitiera que nuestra existencia fue cierta.

Cómo ser, en el sinsentido que empezamos una vez, muertos los cerezos,
sin tan siquiera un epitafio digno en el cieno, o una miserable piedra.
Miserables rastros que señalen
dónde yazgo
o si existieron alguna vez tus pasos en mi acera.
Cómo ser, si tus huellas de mis labios se han borrado, como tú te has borrado
a ti mismo
de la Tierra.

miércoles, 19 de marzo de 2014

Hace tanto que te espero

Ya no quiero echar de menos, y desgarrar mi voluntad con los mil ecos de los sueños imposibles. No quiero promesas para mí misma, ni deseos desesperados de fe agonizante. Ya no quiero comprometer mi alma, ni escribir textos tristes sobre alguien que jamás reunió el valor suficiente para quedarse.

No quiero lloros, penas ni inseguridades. Ni despertar al dragón que duerme en mis entrañas cuando de entre la tiniebla resurja lo bello. Ya fue tiempo de noches desconsoladas, de amaneceres de amantes, sin amante, de volar sin alas, y despegar del suelo. Ya pasó el tiempo de las lágrimas, de ser románticos y decir "te quiero".

¿Y cómo esperan ellos,
siendo joven o sin serlo,
que de mi corazón renazca alguna esperanza?
Esperanza... bueno, esperanza significa esperar algo.
¿Y cómo esperas que te siga esperando?



Hace tanto que te espero que he perdido la conciencia social.
Y ya no encuentro agarradero abandonado en esta ausencia global.

martes, 11 de marzo de 2014

¡Olvídate de mí!

—Hola...

—Hola. Creía que no volverías a dar la cara. Pensé que te sentirías humillado, al fin y al cabo saliste huyendo...

—Necesitaba verte y, err..

—
¿Si?

—Me gustaría invitarte a salir.

—Estás “casado”.

—Aún no, no estoy casado. No, no lo estoy.

—Pues tío, te lo diré sin rodeos: salgo muy cara. De modo que no pasaré con pies de plomo por tu matrimonio o por la relación que tengas. Si quieres estar conmigo, será conmigo.

—Vale.

—Muchos hombres creen que soy un concepto, o que quizás les complemento. O que voy a darles vida. Sólo soy una mujer jodida que busca su paz de espíritu, no me asignes la tuya.


Benditos sean los olvidadizos, pues superan incluso sus propios errores...

martes, 4 de febrero de 2014

El alma se forja en un crisol

No sé qué me sucede esta noche que es como si estuviera enferma. Tengo un frío sudoroso en el cuerpo, y arraigado el deseo del sueño, pero no cansancio; estoy inquieta, y sangro.

Desde el sábado noche no se me apetece comer, ni siento a mi cuerpo necesitarlo. Me resulta un momento molesto del día el levantarme o siquiera pensar en qué llevarme a la boca a ciertas horas del día. Es como si estuviera habitando en otro mundo, y el alma no necesita cosas físicas para subsistir. Quizá mi oscuridad interior me haya arrastrado a eso, quizá me haya quedado la secuela de su profundo peso en el cuerpo. A veces creo que no hay forma de curar este frío que llevo dentro ~

Un frío que no se extingue ni en soledad ni en compañía, cuando ni el hogar de los padres se antoja un refugio, ni un alivio para nada. Hace ya tiempo que para mí no puede serlo. Que rompí esas columnas que sostenían el templo de una niñez que mostraba a la familia; inocente, obediente y segura. Desde siempre había morado en mí el deseo de romper esas cadenas que debían haber estado ahí desde antes de mi nacimiento.Ya había hecho cosas así algunas veces, pero las más graves me alejaron de esa paz para siempre.
Lo peor de todo es que después de bastantes años ni siquiera siento en mí el deseo o la necesidad de redimirme, y dudo que la verdad salga a la luz algún día, aunque muchos la saben. Pudiera ser un secreto mal conservado en parte por mis ansias imperecederas de mantener algo tan brillante vivo en la mente de otra persona, o sucumbir al incierto creer de un rumor sin fundamento y alejado ya de toda relevancia con el presente.

Pero lo cierto es que todo ello aún transforma mi vida, y mi sentido y vivencia.
Hay, o puede haber, épocas en que esas cosas las olvide, pero lo cierto es que sólo las aparto de la conciencia. Para poder seguir, para tratar de no sucumbir ante la pesada carga de no estar cargando con nada.
Pudiera vanagloriarme, llevando otra vida aún más falsa, y ocultando secretos que a mí misma me harían enloquecer y enfermar, como sucedió hace dos días...
Pregunté a un alma cercana si alguna vez se sentía mala persona, y me contestó que así lo sentía muchas veces. No era inesperada para mí esa respuesta, aunque no lo supe hasta ver mi reacción. Pero sí el foco que me llevaría a sostener una explicación, que no llegaría con confesiones o verdades de ningún tipo. Sólo el sentimiento, ese que ya pocas veces veía brotar de mí, saliendo espontáneamente de mis labios con una voz que percibía desconocida para mí misma. Siempre sonaban las palabras distintas en mi mente a cuando las decía; tal vez temía pronunciarlas, o tal vez no las temía nada; y eso era lo que más temía.

Tener miedo de no tener miedo, y la responsabilidad y el peligro que ello conlleva. Ahora que no existen dioses ni hogares, sólo dudas y múltiples casas que no cobijan el fuego interno de alguien que anhela tanto en tan pocas palabras. A veces puedes analizarlo, o tratar de encontrarte; o despistarlo perdiéndote y distrayéndote en la nada.
Pero ese sentimiento sigue ahí, y creo que lo que más desearía en este mundo sería poder dejar que fluyera siempre. Para no enloquecerme, para no dejar que el fuego que bulle mi alma me consuma y evapore. Aunque falten resquicios y lugares del alma a los que sólo uno mismo puede llegar.
Pero que exista, y que no acabe ese algo que une las almas unas con otras; que no estén siempre juntas y que ello mismo las incite a volver para sacar su fuego la una a la otra.

El camino que conduce hacia lo que se ama, es el mismo camino que conduce al alma.


"Eliges entrar en el fuego voluntariamente.
Las llamas podrían destruirte; pero, si sobrevives,
cada golpe de martillo servirá para moldear tu ser.
Cada gota de agua extraída de ti 
dará temple y fortaleza a tu alma."

Antimodes.

lunes, 3 de febrero de 2014

Me dice que estoy desconocido

Desenredamos las angustias que el tiempo nos hizo olvidar, para correr descalzos a donde habita el ánimo. Si encontrara un lugar donde guardar el recuerdo, entonces nada podría vencerme, y nada podría ser mas inmenso que nuestros corazones.
Si pudiera entender de qué manera se teje uno el destino, y por qué se extinguen sentimientos sin más; desentrañar la razón irracional de los deseos. Estaría con tu alma, para siempre.
Entonces guardaría cada resquicio de ti en mi memoria, y no permitiría que el tiempo nos dañara los recuerdos.

Olvidamos el mundo y el mundo se olvidó de nosotros. Nos dejaron sumidos en un profundo sueño.
Pero el sueño es un lugar difícil de habitar, y tuve que besar tus ojos para ayudarte a verlo.
Todavía no lo entiendo.

Y seguiré sin entenderlo.

El tiempo me araña la vida y yo trato de marcar mi huella con el peso que llevo a cuestas; pero las olas lo borran al menor intento. El tiempo me araña los sueños, y yo trato de esconderme de él mientras trazo un plan de huida.

Si pudiera llevarte conmigo, no habría nada que me impidiera hacerlo.

domingo, 2 de febrero de 2014

Indiferencia

Su mano... su... realidad.
Sus ojos, su pelo claro.
¿dónde?
La multitud pasa y pasa... pero yo estoy tranquila, me dirijo a casa.
En algún lugar, bajo este cielo, cuidan de mí
las estrellas paso a paso
que doy, en este desierto... ¿y qué doy? Tus ganas de luchar... ¿dónde se encuentran?
¿están cerca? Iré a por ellas. 


Hay veces que no sé
si exprimir el sol
para sentir
calor... 

jueves, 30 de enero de 2014

Mi último amanecer

¿Y si yo pudiera devolverte todo, calmarte el sufrimiento y darte otra vida? Una que no puedes ni imaginar...
Y sería para siempre.



Y me busco en la memoria el rincón donde perdí la razón. 
Y la encuentro donde se me perdió, cuando dijiste... 
que no.





martes, 28 de enero de 2014

Eterno resplandor de una mente sin recuerdos

Para mí también ha sido una ilusión. Ha sido una ilusión el haber encontrado a alguien por fin capaz de comprenderme. De sentarse conmigo. De hablarme. Simplemente. Porque realmente somos demasiado antagónicos, demasiado diferentes. Ahora mismo no sé si ha sido peor o mejor, si me arrepiento o no. Creo que no. Aun así no me siento bien.
Mucha gente me habla cada día, y muestra tal interés en todas esas cosas que he podido pensar o decir; aunque yo ya las aborrecí. Las cosas que siento tienen poco valor sin un alma que se quede conmigo mientras me estoy rompiendo. Me dices que soy joven, y realmente me gustaría a veces no serlo. Para no tener que lidiar con la ardua tarea de educarme a mí misma, de controlar mi mente y cuidar de que esta no caiga enferma. Pero cuando pienso en ti, y pienso en que eso es lo que me espera, me dan ganas de no ser nada.
Sé que quizá yo no soy como tú, pero tarde o temprano acabaría igual. Por eso yo no te culpo por tus cadenas, ni tu sentido, ni tu forma de ser. Has vivido una vida muy diferente a la mía, y ni siquiera hay un punto de conexión mínima entre nuestros caminos.

Me dijiste que tendría que tener un buen motivo para sacarte de mi vida. Lo cierto es que en pocos días he visto todos estos acontecimientos como una montaña rusa, imparable, y destructiva. Quizá a mí los días no me pasen tan rápido como a ti. He intentado apartarlo todo, incluso la confianza contigo, para no pensar más aunque los sueños me obliguen a recordarlo, y a recordarte. Antes de que las cosas sean más dolorosas para mí, de que todo se enfríe lentamente, o de cualquier daño que pueda causar en tu vida (aunque no lo creo, eres muy fuerte y sabes cuidar bien de tus secretos), lo mejor es que siga por donde iba. Eso sí, me llevo muy buen recuerdo del breve tiempo que hemos compartido, y de ese parque, y ese banco x)

Eres una gran persona, estoy segura de que vas a vivir grandes cosas y que triunfarás en ellas. Te lo agradezco muchísimo todo, de corazón, deseo siempre lo mejor para ti. Y por último te pido perdón por tratar de borrarte, pero tuve que comprender que no hay un hueco en tu vida para mí, ni para la amistad que quise prometerte.

Besos de gata,
espero haberte dejado mi huella en tu pecho, chico libre. Cuídate mucho.

lunes, 20 de enero de 2014

No sé por qué lo llaman sentirse vivo

La lluvia golpea tu pecho, y mi cabeza está en otra parte donde no nota el frío que hiela las manos que acompañan a las tuyas mientras me llevas. El tiempo es una cosa tan relativa que no puedo evitar caer en su engaño; sus ojos me miran esperando a que reaccione.
Estoy pensando, y no encuentro respuestas para todo aquello que mis pulmones desearían gritar. Estoy temblando, pero el frío que me encoge está muy dentro y no se extinguirá sin un abrazo de alguien que se quede esta vez conmigo.
Estoy flotando, y mis pies descalzos añoran la nieve. Desearía que el tiempo se detuviese, pero nunca me esforcé por ser amigos y ahora me arrepiento.

Tal vez si llegara tarde una vez más volvería a mi vida normal, y sería para siempre. Tal vez, si llegara a tiempo, volvería a creer en los sueños.

Y a despertar.

"Y empecé a llevarle la contraria al tiempo. 
No sé por qué lo llaman sentirse vivo"

domingo, 5 de enero de 2014

Carta a un amor muerto

"¿Y qué es lo que has visto tú en mí?"

Edward fue mi amor más lejano, quien me introdujo en la alquimia, en la física, en la metafísica, en la esencia de las personas y las cosas. Pero alguien dijo una vez que el amor más doloroso no es el lejano en la distancia, sino aquel lejano en confianza. Edward fue el amor que siempre deseé para mí, y yo no tuve fuerzas para soltar los nudos de mi garganta, no pude apretarle fuerte contra mí, no pude evitar marcharme y dejar con el corazón roto a alguien que no se merecía el dolor ni la desesperanza.

Robó todo lo malo que en mí había mientras yo dormía entre sus etéreos brazos, y lo arrojó lejos para que no volviera a causarme tristeza. Me hizo ver el mundo con los ojos de la magia, del hogar y los sueños. Edward fue el preludio más hermoso del mundo que quería construir.

No pretendo eximirme de culpa... porque toda sé que la tengo.
No puedo cambiar el mundo; no puedo hacer que existan los sueños. Mi vida se ha convertido en una pesadilla desde entonces. Quizá, simplemente, el sueño era otro, o la tardanza no era física y aun seguimos en esa nave del tiempo.

"yo soy morfeo y te quiero sacar de tu sueño"

Pero el despertar, cariño, ha sido la tragedia para lo nuestro.

Extraño

Querido Matt:

Te escribo desde mi antigua habitación, esa que tú llegarías a conocer tanto. Es invierno, acaba de empezar el año, y estoy tomando leche con galletas. Pensé que sería acogedor para ti saberlo. Hace ya tres años estuvimos aquí, sentados, hablando. Tú me besaste, y creo que fue maravilloso.
Querido Matt.. algunos días me pregunto por qué no se acordará de mí. ¿Es por algo que yo hice? O quizá es por lo que dije... Quizá, tal vez, no sé... Mi incapacidad para aceptar que las personas no se queden.

La poca esencia que me queda me la guardo para ti, para momentos como este. Y no sé si son de verdad, o es algo fingido, o autoengaño, o falso de algún modo para que yo me crea que soy real; que tengo alma. Que merezco la pena, todavía.

Querido Matt, no me olvides, yo sigo cuidándote.

Le agarré fuerte y le dije: Nunca me abandones. 
Nos iremos de aquí con la maleta llena de ilusiones.