El estómago se inunda de lágrimas, cuando dices que te vas.
Pero a la vez un cielo nuboso se extiende, y aquel que lo contempla sabe su destino. Ya no queda a dónde ir, ni dónde probar suerte. La vida es un camino en línea recta, y pocas veces puedes salirte.
No me gusta pensar en la idea del destino, pero a veces pienso que sólo podemos elegir la actitud con la que nos tomamos las cosas que nos pasan en la vida. Yo no querría permanecer eterna, pero tampoco anhelo marcharme, y quisiera estar sola.
Quisiera estar sola para siempre, y así no echarte de menos.