miércoles, 7 de diciembre de 2016

La ley de la desesperación

El amor tiene dos leyes: la primera, amar a los otros; la segunda, eliminar de nosotros aquello que impide a los otros amarnos.
~ Alexis Carrel

Es tan fácil culpar a otros de la insatisfacción de nuestras vidas. De sentirnos solos, de estarlo, de no conseguir lo que deseamos, de la tristeza, la incertidumbre, la esperanza. Es tan fácil no hablar de los monstruos que llevamos encerrados dentro, y crear monstruos externos, a veces imaginarios, destruirlo todo, abrazar el caos y que, con suerte, ese caos que hemos creado cambie algo. Aunque sea por la avergonzante sensación de necesitar no aburrirnos, escaparnos. Para luego aguantar un tiempo hasta el siguiente caos autoinducido.

La sensación de bienestar al pasar la tormenta de caos es placentera y muy efímera. Pero las heridas de esas tormentas cataclísmicas son para siempre. En lo subterráneo, como el papel, las grietas se dibujan y quedan impresas como pequeñas cicatrices naturales. Que sangraron la tierra, tiñeron los ríos y estancaron presas de desesperación y recuerdos antiguos.
Y cuanto más entras en ese vórtice de caos-cosmos más te das cuenta de que todos los improperios que lanzaste hacia otros son en realidad gritos para silenciar las quejas de ti mismo.

Así estás solo, y abandonado.
Abandonado de ti, y por todos.

sábado, 3 de diciembre de 2016

Gestiona tu decepción

Encontré una puerta que sólo abría en una dirección. Y la dirección era equivocada. Abracé un momento que terminó en mentiras y traición. Desesperé porque me sentí olvidada. Me enfadé, perdí, llamé, perdoné y cambié, y nunca me recordaron.
Busqué esperanzas por construir, pero no les quedaban.

Estreché la mano de aquel que ahora me desprecia con envidia. Rogué a los ojos de quien me ama de un modo egoísta. Tracé un mapa hacia el vacío. Corrí a por oportunidades que tardé años en conseguir, pero estaba cerrado.
Perdí el tren y me tropecé con una pérdida que había olvidado. Caí en una espiral de decepción y ajusté el reloj que os deteriora.

martes, 22 de noviembre de 2016

Abracé el contraste

Tengo noches internas tan frecuentes, y contradicciones que cada vez me son más difíciles de afrontar, que a veces pienso que necesito un rescate. Una solución de emergencia, que es alarmante lo que pasa por mi mente, la actitud con la que vivo, incluso con la que sueño, las decisiones en torno a ella, y el desesperado cauce de reafirmación cada día. Como si no hiciera más que empeorar o ser real, incluso tras capas de densas burbujas.

Su material es metafísico, pero algo me induce a preocuparme cada día de nuevas barreras de protegerlo, para que no estalle y me vea rompiéndome, ardiendo, viendo de nuevo una claridad que aborrezco. Acepta tu odio, me digo. Acepta las cosas que no son bonitas dentro de ti, que proceden de fuentes externas. Acepta que se haya ensuciado tu conciencia con el paso del tiempo y de la experiencia. Pero esa suciedad no impide vivir, se puede limpiar, y se puede aceptar que vuelva como el polvo que se acumula en nuestros libros menos leídos.

Acepta el polvo que se acumula en las esquinas de tus sueños, esos que ya ni siquiera recuerdas, porque ahora te parecen cosas absurdas debido a la suciedad que los recubren. Una sociedad infecta llena de prejuicios te hizo sentir inseguro y sumiso, alterado de todo juicio y sin pureza de conciencia. Pero puedes volver a ser puro, abraza ese odio y acéptalo.
Vuelve a las olvidadas calles donde caminaste tranquilo, sin sentirte desprotegido o con otra preocupación que no fuera perderte en infinitos mundos. Allá fuera hay personas buenas, y otras que no saben que lo son luchan contra su odio como tú lo haces. Abraza a las personas buenas, aquellas que se buscan y que no entienden que siempre se acumule el polvo, como tú. Coged los libros más viejos, y juntos, haced que vuelvan a cobrar vida las historias de hace tiempo. Esas de las que la gente se ríe, mira con desprecio o ignora.

Encuentra personas entre la "gente". Haz que tu odio se calme y lea, vuelve a ser como eras.

martes, 8 de noviembre de 2016

Lo que es normal

“La cultura extrema y la incultura extrema producen el mismo efecto: desear la desaparición del mundo.”

La programación de hábitos, pensamientos, estructuras, actitudes, reacciones y estados de ánimo es tan importante en nuestro cerebro. Casi cabe la resolución de que nuestra mente no es enteramente nuestra, cuando los duendes que la habitan deciden qué conservar y qué tirar a los insondables abismos de nuestro subconsciente. Allí donde quedan enterrados incluso recuerdos que no sabemos que tenemos.
Si nuestros duendes son inteligentes harán un buen trabajo con todo ello, crearán una mente eficiente y ordenada, capaz de sobrevivir al caos del mundo y resistirse al fracaso de no encontrar un fin para seguir siendo humanos, seguir siendo cuerdos, seguir respirando.

Pero si nos rebelamos ante nuestros duendes, éstos abrirán la veda de todo lo que estaba enterrado. Crearán tal caos y confusión que desearemos no haberlos enfadado, nos dejarán a oscuras con un último "a ver si crees que era tan fácil mi trabajo".
Esa programación tan necesaria, pera ser feliz y disfrutar de los amigos, el estrés, la patética indulgencia hacia la injusticia, el tenaz desafío de la ignorancia, el perpetuo bienestar de una mente blanca e inmaculada, los recuerdos almidonados y secados al sol hasta perder toda información objetiva, el rencor absoluto hacia aquello que no entendemos.

Supongo que existen mentes más susceptibles a ser moldeadas y ordenadas por terceros, y mentes que necesitan escapar de todo y tan caóticas, que pueden acabar muy bien y muy mal al mismo tiempo. Cuando no tienes secretarios en ella, no tienes ni un sólo día de vacaciones, no puedes descansar de ti mismo. Actitud, entrega, rectitud, desafío. El peso del pasado, organizar el entendimiento, canalizar tu atípico sentido de la justicia, empezar y empezar y empezar... Sentir que no avanzas nunca, que repites costumbres, actitudes, pensamientos y respuestas. Pero aunque sea difícil deshacerse de ella, estoy convencida de que avanzas más luchando contra la programación de actitudes de tu mente que permaneciendo estático y maleable.

sábado, 24 de septiembre de 2016

Claridad del mundo

Pensando acerca del capricho divino, y de las razones de peso para estar despierto. ¿Acaso dormir no es morir un poco? Un rato, un tiempo. Cerrar los ojos y dejar el cuerpo, la consciencia, el mundo, la importancia, los problemas, los deseos, las ambiciones.
Si no despertaras nunca, ¿acaso importaría algo?

Se jactan los que viven, los que despiertan cada día, los que se duermen inconscientes sin saber que cuando abandonan el día abandonan su vida. Sin pensar en que han muerto, han cambiado, no han vuelto. Al despertar ya no son ellos. Son copias, de otra copia, de otra copia de ellos mismos. Somos reemplazados por un clon con una consciencia copiada cada día, cada hora, a cada minuto. Si encontraras a tu clon y le apuntaras a la cabeza, y él apuntara a la tuya, ¿acaso importaría el resultado?

Yo no quiero ese mundo claro, me digo. No hay un mundo claro y un mundo oscuro. Me parece más oscuro el mundo de ahí afuera, de los que juzgan, no entienden, flaquean, fingen, esconden. Para ocultar sus debilidades gritan a todos lo que creen que quieren ser. Lo que prometen ser. Pero eso no es real, ni su mundo. Lo peor de todo es que lo saben. Saben que conocen mejor a su amigo de siempre que su página de amigos. Y aun así no se lo creen.
Quizá mi curiosidad a veces roza límites peligrosos, sobre todo porque están en mi consciencia. Entiendo cada riesgo, lo comprometido. Incluso para mi alma. A veces siento ganas de llorar porque nadie descubrirá nunca que he pensado en ello. Nadie me cogerá, nunca.

Y en el fondo quiero ser descubierta.

jueves, 22 de septiembre de 2016

A veces, ellos vuelven

Recuerdo mi yo anterior, de hace unos cuantos años. Ese que escribía mucho más que ahora, que se preocupaba más que ahora por los asuntos... meramente sociales. Y por qué no, también los trascendentales. Ese que ardía en pasiones ocultas, y otras no tan ocultas. Que se devanaba los sesos en comprender por qué algunas personas de su vida actuaban de una determinada manera. Una persona totalmente comprometida con el sentimiento de no dejar escapar a nadie valioso de su vida, aunque eso fuera imposible, ¿cierto?

Si tuviera que definir a esa persona de alguna manera, la palabra sería caótica. Un irrefrenable caos creador y destructor de cosas, que cogía piezas de aquí y de allá y las modelaba para hacer nuevas. Luego de un tiempo veía que esas piezas se asemejaban más a otras formas, a otras ideas, y redefinía su concepto, para luego de un tiempo después volver a recordar donde empezó todo. Así retornaba a la esencia.
Y las personas tienen esencia, o eso decía, cuando escudriñaba en las mentes imaginarias que me suponía en mis mil elucubraciones nocturnas. En las noches desveladas de conversaciones infinitas, en las ideas que subían y bajaban de un intelecto a otro, sin completarse del todo, sin rozar una conclusión perfecta. Adoraba ese sentimiento más incluso que el deseo de sentirme normal, llevar una vida normal, beber café de starbucks y tener una vida social visualmente estable que mostrar a mis contactos de Instagram, Facebook o Telegram.

¿A dónde ha ido esa persona que deseaba sin ningún secreto esa normalidad? Siempre me he preguntado a dónde irían los demás. Esos amigos que te abandonaron, que cambiaron, que prefirieron otro ambiente de juego, otros amigos, sus nuevas parejas, sus instintos de coqueteo. O incluso aquellos que seguían en nuestras vidas, pero de una manera muy distinta, como marionetas, como carencias de esencia con cuerpo. Sin embargo nunca me perdoné a mí misma que yo también cambié. Y probablemente soy otra marioneta para otros. No tengo Facebook ni Instagram, no publico mi vida en fotos, a veces desearía hacer más. Por los recuerdos, por el tiempo, para mí misma, pero desde luego eso no ha cambiado en mí. Bebo café de starbucks y llevo una vida bastante normal. Tengo un plan de vida, un plan de familia, una actividad bastante concorde con lo habitual, y varios hobbies que no rivalizan con mi innato caos mental. Algunas cosas no cambian, pero sí los caminos. Quizá ya no le doy tanta importancia a muchas personas. Porque es algo muy difícil de cambiar en mí, algo forjado con los años, con las palabras, con los silencios.

La palabra es una poderosa arma capaz de destruirnos o levantarnos, pero no siempre es así. A veces hace falta la constancia y el tiempo para modificar firmemente la determinación de una persona. A mí el tiempo y la constancia me han hecho pensar como pienso no por un sentimiento o una elucubración. En cada fase, en cada etapa, cada comienzo, los días, los días, los días, los días, los años, cambiando y modificando un pensar por otro, me han llevado hasta aquí y a pensar en que si existe algo, alguna persona, un intelecto, una fundación, un organismo de un solo individuo, la regla o la excepción... No me son suficientes.
Y tal vez exista un camino, un hecho que me haga pensar que es diferente. Que merece la pena, que el tiempo era por algo romántico, caótico, dulce, que enseña. Pero estoy muy concienciada con el orden, y en mi caso... (y porque no sabría hacer entender cómo pienso y entiendo este momento, en el que soy feliz), ya tengo mi excepción, si es que la es. No por algo mágico necesariamente, ni pura estadística. Probablemente sea algo que no entienda, pero ya no soy la misma persona que buscaba ese tipo de respuestas.

Mientras acabo de escribir esto sólo pienso en que lo siento. Siento mucho no poder ser accesible para alguien que quisiera conocerme, o reconocerme. Nunca me ha gustado cerrar puertas. Y muchas de ellas están abiertas. Pero me temo que las más importantes, no girarán para nadie nuevo. O al menos, no en un medio tiempo.


PD: He empezado a ver esa serie que dijiste. No sé si tendríamos algo en común, ahora que pensamos tan parecido, y somos tan distintos.

domingo, 10 de julio de 2016

Fenómenos

Ojalá fuera capaz de entender las distintas realidades que me asaltan desde siempre. Realidades en las que quiero ser distinta, otra, pero siendo yo. Vivir mil vidas. Y no traicionar mis principios, no ser mala, no causar daño a nadie. Al contrario. Dividirme y crear más vidas felices, tener algo más que aportar a los demás.

Incluso en los instantes en que me acepto en esas situaciones de dudosa calidad ética, siento inseguridad y, aparte de esos ideales culpables y traicioneros, mi análisis de nuevo tiembla. ¿Será que sólo me siento capaz de ofrecer eso al mundo? Una clase de amor que envuelve las cosas, pero que no es suficiente, que nunca termina siendo suficiente, porque termina en lo mediocre, en la normalidad, en lo fatuo, el terrible mundo acostumbrado a todo que nos rodea...
Insatisfacción crónica, o eso dicen, es lo que nos atormenta a los que vivimos varias vidas. Y no son vidas, ya no divido mi mundo en niveles. Supongo que fue algo que creí superado pero que me asalta de nuevo con otros nombres, otras elecciones, otras realidades...
Y yo, dueña y señora de la protección de los fenómenos, me atrevo a decirme a mí misma que una aventura en un libro no es real... Cuando no hay nada más real que otra cosa por sentirla en cuerpo que en alma. De hecho, y siendo como soy, me atrevería a decir que experimento sensaciones aún mayores en mi mente que en mi cuerpo, ¿y acaso no es eso más real que sentir de veras un brazo? ¿un beso? ¿una caricia? Sentir cómo se eriza el vello por leer una frase, o tener un sueño. ¿Acaso un sueño no es más real, o igual de real, que lo real?

Con qué razones soy capaz de cuestionarme, si en ello mismo me contradigo. Soy una egoísta. Termino diciendo que para todo hay una razón, y para cualquier razón hay un todo que lo justifica. Tengo ganas de flotar en mundos que no existan para los que me sujetan en este. Siento deseos de cerrar los ojos y sentir la claridad satisfecha de que allá donde voy no me pueden juzgar... Porque ni siquiera, de ser algo bueno, por algo bueno lo entenderían.
Creo que ya no veo los molinos...

jueves, 16 de junio de 2016

Cielos

De días extraños en que la vida cobra un cariz diferente. Ya no sirve el sol, los helados, la suerte, el dinero, los días, las noches. No me importa nada de eso. El tiempo está loco, porque corre hacia adelante y hacia atrás en universos que desconozco. Y cuando ya de tantas vueltas andaba perdida, el suelo se hizo cielo, y las paredes desaparecieron. Sólo quedan ruinas de nubes de formas extrañas sobre las que no se puede caminar. Y caminas, pero no encuentras nada sobre lo que apoyar tu peso.

Mañana será otra vez lo mismo, y otra vez, y otra vez. Se acabaron las zanahorias, ahora hay que cargar con todo sin ninguna distracción absurdamente mortal. Entiéndeme, no hay manera de entenderlo.

lunes, 13 de junio de 2016

When you feel alone

Ven a casa, métete en la cama, te dejaré un pijama. Ya todo ha pasado, y es el lugar al que puedes regresar. Te miro mientras duermes, y pienso en nuestra amistad. Estoy deseando que me cuentes, pero tu rostro está exhausto, y pareces tan feliz. Ojalá esto no acabe, y siempre puedas volver.
Ven a casa, cuando te sientes triste, cuando nadie te entiende. Si el día se ha apagado, déjalo marchar. Trasnocharemos hasta muy tarde, veremos esas películas que nos hacen soñar, imaginar un mundo nuevo, otra vida, pero sin perder este hogar.

Salgamos fuera, a tumbarnos en la hierba, y dejemos el día simplemente pasar. Acariciaremos palabras, la música nos hará pensar, evolucionar. Salir flotando como nubes, despegar los pies del suelo y viajar a otro lugar. Cuando sientes que creces, que cambias, que el ánimo se aparta, ven a casa y te prepararé algo caliente. Cenaremos en el suelo como indígenas de una tribu, seremos más feliz que nunca deslizándonos por el cielo, viajes en coche, estupendo lugar para cambiar de norte, de esfera, de climas, otra luna y otro sol. Esperaremos con ansia el amanecer para emprender un montón de cosas, pero al final como inquietas infantiles almas nos quedaremos dormidas.
Entretente con eso nuevo, que me cuentas, que me dices, que me muestras, aprenderé también de ti.Y luego nos mudaremos a otros mundos, de otra gente, otras etapas, pero siempre regresaremos aquí.

Ven a casa, si la soledad gana, si el frío de la mañana en tus mejillas, si estuviste de aventuras toda la noche, ven a casa aunque tardes en volver. Sólo vuelve.

Enciende la luz para que vuelva a casa.

miércoles, 18 de mayo de 2016

País de mayoría homogénea

Cómo puede ser que el código moral de este país esté tan perturbado o sea inexistente, desconocido, inhabilitado, ignorado. Cómo puede ser que se rechacen la homosexualidad o la igualdad de la mujer pero a nadie le importe que haya asesinos presentándose en las listas de los partidos políticos, o políticos que han robado el dinero de su país a costa de leyes que ellos mismos pusieron, que los delincuentes y los TERRORISTAS tengan más derecho que los demás, que tenemos que soportar los vacíos morales de la reinserción conviviendo con pederastas y violadores en el barrio de nuestros hijos, después de pasar por un sistema penal que sólo empeora la condición de las personas, sacando lo peor de cada uno y endureciéndolo para volver a causar más mal que al inicio.

Cómo puede ser que en los bares se hable y se instigue al miedo, a las personas que por fin saben hablar y no desatar risotadas cínicas a las mil voces de un pueblo que no sabe ni de su historia. Que no se hable de la corrupción, del engaño, de la violencia que azota cada día nuestras puertas, de los salarios, del futuro y otras barbaridades que están por venir. Cómo puede ser que se permita todo esto, que la gente esté dormida, que no se eduque a los niños para hacer sus propios juicios éticos, que los propios gobernantes no tengan moral a no ser que estén en campaña electoral porque lo que ellos opinarían como personas está prohibido. Si su trabajo es mentir y carecer de opinión pública, ¿para qué votarlos? Supongo que los semejantes votan a sus semejantes.

jueves, 14 de abril de 2016

La Transición de nuestros días

Creo que vivimos en una época en que hay una especie de Transición con mayúscula, en cuanto se refiere a la igualdad de la mujer. Sobre todo, y objetivamente, a nivel social. Me refiero sobre todo al hecho de que esté totalmente aceptada esa igualdad, la que por ahora parece ser sólo políticamente correcta. Hoy en día está muy feo e incluso se penaliza hacer o decir muchas cosas que quizá no sean micro-machismos, sino ejemplos simples y aleatorios de algo que, como en el pasado se tiene arraigado que es machismo, hoy en día no se toca para contrarrestarlo. Al menos hasta que pase la era de transición en que vivimos.

Un ejemplo son los anuncios, aunque aún haya algunos anuncios sexistas como los de lavavajillas y otros productos del hogar (en concreto recuerdo uno de Finish, cuyo eslogan reza "Pruébalo tú misma"), a menudo surgen situaciones en las que ponen normalmente a las mujeres al mando de algo, de su familia generalmente, o son muy buenas en algo y ganan o fastidian a algún hombre en un juego o actividad. Parece que no se utiliza el ejemplo citado alrevés porque, aunque podría entenderse que cualquiera de los dos puede cambiar de canal, fregar los platos o ganar habilidosamente al otro en un juego, si se utiliza un anuncio con la mujer como la "débil" que pierde en el juego, parecería que se está apoyando ese canon que estamos tratando de superar. Y los más rígidos de mente, aquellos que opinan que hoy en día hay discriminación positiva e incluso niegan el movimiento feminista, parecen sentirse insultados porque dicen que no colocar más situaciones en las que el hombre protagonice el triunfo no es igualdad. Es una transición que estamos viviendo, y creo que es lo natural, en el modo en que suele procederse cuando cambian las cosas, que suceda de este modo. Quizá cuando nuestros hijos sean mayores ya se haya superado esto.

Y es que el que no entienda que hay una necesidad social de cambio respecto a eso, no se está enterando de nada. "¿Por qué no hay un Instituto del Hombre?", "¿Por qué tiene que haber un Instituto de la Mujer?" "¿Por qué ha sido necesario que saquen una ley por la que deba haber un mínimo de un 10% de mujeres trabajando para el Estado?". En esta sociedad, global y no sólo la del carnaval español, el mayor problema parece ser el entendimiento, el razonamiento propio. Creen que hacen preguntas retóricas cuando en realidad no comprenden nada por sí mismos, y es nuestro mayor pesar no tener siquiera oportunidad de intentar dilucidarles aun cuando es su trabajo. Más aún cuando no me han dejado expresarme, cuando he tenido que oír que no existe el movimiento feminista, y lo llaman "cuatro mujeres" que no hicieron nada en el rumbo de la Historia. Es decir, los cambios que se han sucedido en el último siglo (antes no), a favor de los derechos de las mujeres tras tantos y tantos siglos de una vida de mierda, de verse relegadas a la escoria, por debajo incluso del valor de un esclavo, ese despertar, ese cambio ha sido todo gracias a algunos hombres, que mientras tomaban su café de la mañana un día, decidieron darle por fin derechos y libertades a la otra mitad de la especie humana.

Tampoco ayudan las propias mujeres, quienes también niegan el movimiento feminista, y las vidas de tantas y tantas mujeres que se perdieron por la causa. Por Su causa, Nuestra causa, y de todos, también de los hombres. Quienes lo niegan entorpecen el progreso de la transición y lo hacen más lento, algunas generaciones nuevas incluso están reasumiendo el papel de la mujer de antes. Pero creo que quienes más empeoran la situación y obstaculizan el cambio son aquellas que vindican estar del lado de la igualdad, y le sacan punta a todo y llegan a unos extremos intolerables para cualquier tipo de pensamiento. La revolución feminista ha sido, es, y será, hasta que una mujer desempeñe el mismo trabajo de un hombre y reciba el mismo salario, hasta que no haya mujeres incapaces de hacer su vida e incluso salir a la calle sin la compañía de un hombre, hasta que no haya más casos de violaciones, de niñas obligadas a casarse, de mutilaciones de los genitales femeninos, de agresión en el lenguaje, de violencia machista, de ese pensamiento global y silencioso que tanto aprieta y ahoga sin que nos demos cuenta. No obstante, entendimiento. Razonamiento, calma, educación.

En lo que hay que educar, pero parece ser más difícil de entender, es en que las mujeres, los hombres, los niños y niñas, deciden ser lo que les dé la gana. Si ellas quieren ser superheroínas, lo pueden ser; si quieren ser villanas, lo pueden ser; si ellas quieren ser princesas, lo pueden ser. Y no tiene que haber un canon negativo hacia eso. No prohibamos lo que antes existía porque ahora lo llamen machismo, si puede colocarse en igualdad de situaciones. Se llama libertad.
Y respecto a lo de ser princesa, y tener que ser salvada, y la (mala) educación de cualquiera de los extremos, que yo sepa la princesa Leia es de hace más de treinta años y es todo un ejemplo de mujer feminista. Las nuevas princesas Disney ya no son rescatadas por príncipes, sino que los rescatan ellas también. Stephenie Meyer reescribió su historia cambiando el sexo a todos sus personajes para demostrar que no se trata de sexismo sino de situaciones, que en un 50% de probabilidades se pueden llegar a dar, con un sexo o con otro, dado que no se trata de hombres o de mujeres, sino de toda la humanidad. Así que lo mismo ha de pasar, a lo largo de estos años. Quizá un día la igualdad entre sexos sea algo asumido, algo sin palabras, y ya no haya que andar con pies de plomo porque habrá igualdad de casos y oportunidades y no habrá nada que demostrar, nada que explicar, afortunadamente nada que nadie entienda.

Y a los que tanto les disgusta la palabra "feminismo", como diría Emma Watson, es tan sólo un nombre. Se llama así porque es la mujer quien está en desigualdad. Afortunadamente conozco a bastantes hombres que se sienten orgullosos de considerarse a sí mismos feministas. Ya que al parecer muchos creen que esto es cosa de mujeres, es "nuestro problema", e incluso ven raro que haya hombres en manifestaciones feministas, o heterosexuales en manifestaciones homosexuales. No hay que tener un carnet para reivindicar derechos. Del mismo modo en que el racismo es un problema que nos afecta a todos, la discriminación también afecta a los hombres, pero no en el modo en que algunos creen. No me refiero a leyes, matrimonio, institutos de género. Ya que cuando a un niño le prohíben jugar con "juguetes de niña", o se les apremia a que "no corran como niñas", a que sean "más fuertes y no lloren", los hombres están sufriendo también las consecuencias del machismo.
Desgraciadamente necesitamos de la empatía para muchas causas, pero en este caso es aún más complejo dado que necesitamos que todas las personas enciendan su inteligencia.

Algunos días pienso que es una causa perdida, que jamás mejorará. Pero en realidad, debemos ser optimistas. Debemos seguir luchando, resistiendo, creyendo. Todos sois parte de esta gran resistencia. Nos ha tocado vivir una transición, y vendrán muchas más. Debemos tener claro que conseguiremos cambios, pero también que las malas personas, y sobre todo las personas estúpidas, jamás se extinguirán.

jueves, 10 de marzo de 2016

Mundo moribundo

No deberíamos ser a los ojos de nadie. Deberíamos desconectar del mundo. Desconectar al mundo. A veces tengo la sensación de que el resto es atrezo, aquello fuera de la mente no es fiable, es aparente, nada tiene que ver con lo cierto. Decía Kierkegaard que debía encontrar una verdad para sí mismo, que es lo único en lo que se empeñan aquellos que empiezan en el arte de preguntar las cosas. La verdad temprana no es más que un símbolo, una magia. La magia de que existen los rituales, lo misterioso, lo que no se ha de ver, pero se ha de confiar. Así empieza la gran patraña que es el mundo.

Entonces, no contentos con esparcir sus mentiras, a alcanzar la edad se desvela un conocimiento, y es que ninguna verdad es verdaderamente cierta, y que era necesario para acatar unas normas la comprensión de un mundo lleno de misterio y verdades generales. Cuando las preguntas empiezan a ser muy introspectivas, y las respuestas a necesitarse soberanas, nace la única desesperación de nuestras vidas. Pero, ¿en qué momento se nos ocurrió preguntarle a otro por nuestra propia alma? ¿Es que acaso alguien se conoce verdaderamente a sí mismo? ¿Con qué derecho, con qué potestad, se atreve nadie en este mundo a dar respuestas soberanas? Supongo que todo nace de la pregunta, o la pregunta nace de la mentira. Lo que no comprendo es por qué alguien querría hacer carrera en algo más que en sí mismo estudiando las respuestas de otras mentes, otras introspecciones, otros caminares confusos. Tal vez es por eso que no se soportan las dudas, la inseguridad, la mente inquieta y desconfiada. Dudar es bueno... incluso si se duda toda la vida. Dudar significa estar vivo, tener visión propia, no ser atrezo, ser protagonista. No quiero verme en los ojos de otros jamás, ¿por qué no iba a ser capaz de algo? ¿por qué iba a ser magnífica o desastrosa? El mundo no es mi tribunal, no pienso trabajar para unos jueces ciegos.

Desconectemos el mundo, está perdido y es viejo.

jueves, 3 de marzo de 2016

Las nubes

La gente no debería enfadarse. Por palabras, por ideas, por equivocaciones o por sentimientos. La gente tendría que ser menos seria para las tonterías, y más seria para lo bueno. En este mundo rápido y absurdo parece que no existe hueco para desahogarse, para ser libre y ser uno mismo. Pero hay espacios para ofender y enfadarse, para pedir perdón cien veces por ser uno mismo, y por equivocarse siendo. Hay veces en que me metería en una burbuja sólida, en lugar de nadar en este vaivén de espuma que ni es soledad ni es compañía. A veces quisiera tener unas vacaciones mentales y abandonar a su suerte a mi tiempo, mis distracciones y mis formas, reeducarme a mí misma. Sería tan fantástico volver a empezar sin errores, sin caídas, sin todo el peso de lo amargo.

A veces la realidad se me vuelve oscura y da mucho miedo, tiene sabor a ausencia y a cosas que no son verdad. A veces siento que va a romperse y a romperme en pedazos, pero algunas de esas veces todo se calma y la vida no es tan mala, porque no llega a romperse; son sueños, o pesadillas o imágenes de otro alma. A veces la realidad se torna oscura de verdad, y es entonces cuando comprendes con miedo que no hemos venido al mundo a ser impolutos y claros, a vivir felices y buenos, y que protegernos con inocencia es sólo un fingir, un velo. Pero me gustaría ser, tanto, esa persona clara y que ha nacido para estar protegida. Y el bien, el mundo claro es lo que existe, lo ligeramente externo, no muy profundo porque no llega hasta el interior, donde se almacena el drama, ese que odiáis tanto. Pero en lo dramático está la verdad, y nunca se es sincero con un corazón lleno de luz y de inocencia. Los sentimientos confluyen cuando la realidad se vuelve negra como alas de pájaro, nos acorrala y nos hace llorar todas las mentiras hasta que nos vaciamos y sólo queda lo que está poco hecho, poco pensado y poco construido en el interior. Creemos que apilamos bloques cuando todo va bien, pero al destruirlos es cuando de verdad aprendemos, chocamos y comparamos, y entonces acaba otro episodio. Cada día sin destrucción es poco avance en lo profundo, es una felicidad en la superficie, pero es suficiente... Es suficiente.

Cuanto más me creo esa persona más me digo que soy feliz y que me basta. Me basta una vida sencilla, unos sueños sencillos y una juventud práctica, como la de los niños. Algo que dura eterno y que sólo sirve para sentirse bien mientras llueve fuera. Los días son como nubes, que pasan sin parecer que vuelan, sin aparentar movimiento; y el mañana nunca viene porque siempre aparece en sueños.

En un lugar profundo y alejado de ti te encontrarás a ti mismo. La gente no debería enfadarse.
Cuando más estoy conmigo es en el sufrimiento.

domingo, 7 de febrero de 2016

Tiempo

Más tiempo y segundos, y días, y tardes, y noches, y meses. Nuevamente esperando, ¿qué? Viviendo, sin descanso de vivir. Separando aquello que creo que no es vivir. ¿Por qué?
Tal vez no me sienta capaz de los hábitos mentales oportunos. O no son los que me motivan. Quiero más, pero ¿cómo?
Mientras pienso en esto no sufro...