jueves, 29 de junio de 2017

El que hace la foto

Si tuvieras una conversación conmigo, sería sólo eso. No estaríamos juntos en ningún lugar, ni haríamos ningún plan, no formaríamos parte de la vida del otro.
Te contaría, de la forma más profunda y sincera que sé todas mis impresiones del día, y las de dimensiones atemporales, y comunicaría mi sincera intención de tener una amistad contigo.

Me verías a mí, en ese yo que se forma, que formas tú también como observador. Soy una versión de mí que sólo existe cuando está contigo, no es menos real ni más acertada, pero es todo lo que puedo ofrecer. Tal vez, mi incapacidad para ser una y estable en todos los escenarios es lo que me impide tener algo más contigo. No sé formar parte de las fotos, ni de los momentos, las frases memorables o ese colectivo que no puede faltar en un ayer. Pero, si tuvieras una conversación conmigo, podríamos olvidar eso. Tratar otros temas importantes, esperar algo de no esperar nada juntos.

Si tuviera una conversación contigo, ¿sería sólo eso?

domingo, 18 de junio de 2017

Hasta que se despierte en mí

¿Tendremos realmente el control de nuestras vidas? No en todo, sino... ¿podemos elegir en qué momento vivir cada cosa? Yo solía ser estoica con algunos acontecimientos, tiendo a pensar en que ocurren en el momento correcto. Pero a veces, con esto... No puedo pensar con claridad. Me embarga el miedo, la desesperanza, y otras cosas. 

Despegar la nave no sé si es una cuestión metereológica o es que mi nave está rota... Algunos días va y viene. Tengo tantos deseos que sería capaz de lanzarme al vacío e irme pedaleando a las estrellas. 

viernes, 16 de junio de 2017

Broken Rose

Hoy pasé el día en casa, dado que el último viaje me ha dejado con el cuerpo y las ganas rotas. Estoy lidiando con la presión de mi subconsciente, donde pretendo mantener encerrada la respuesta de si estoy triste desde que he llegado o no, con ello intento soportarlo. Ver a mis amigos no ha sido un buen recuerdo. Verlos rotos, corrompidos, extraños. Sentir cómo la vida los ha cambiado. Sin ambición, sin tiempo, sin aire que respirar, sólo humo viciado, el humo que yo también respiré, el lugar que yo habité durante unos días, donde no existen sueños.

Es inevitable que me haya afectado. Hoy además ha sido aún más extraño porque terminé de ver la serie que llevo viendo todos estos días, y también me ha decepcionado y trato de guardar en mi mente un recuerdo distinto, un final distinto y un devenir de las circunstancias en el que nadie sale roto o herido. ¿Por qué todas las cosas puras terminan siendo destruidas?
Me he sentido identificada con las dos caras de la moneda. Aquella cara dulce, inocente, un poco infantil, caprichosa, preocupantemente enamoradiza pero buena; y aquella cara más seria, con mucho carácter, a veces mal humor, fuerte, decidida y solitaria, con ambición y recuerdos dolorosos. Quizá eso es lo que intentaban reflejar, una persona en dos, dos chicas que son solo una. 7 y 8, en la habitación 707.

Por eso a veces no me resulta fácil definirme. No sé si soy la chica alegre y caprichosa o la sombría y desconfiada. A veces me río cuando imagino el juntar las dos, aunque gracias a esa serie ahora tengo un bonito recuerdo de lo bien que se llevarían. También soy egoísta... No podría dejar escapar ni a una ni a la otra. Terriblemente tengo a veces esa obsesión de ナナ por tratar de controlar al máximo mi realidad; pretender que todos sean felices, pero de la manera en que yo quiero. A veces, eso sencillamente no puede ser así. La moral no es aquello en lo que cada uno cree. Y aún si se tratara de algo objetivo en lo que se está o no se está equivocado (honestamente me inclino a pensar así, detesto el relativismo actual), nadie puede evitar el curso de las cosas más pequeñas. Cómo el puño del dinero, la vida moderna y el cinismo golpea a cualquiera. Y me pregunto, ¿eso me ocurrirá a mí? ¿también seré corrompida e inhalaré humo para respirar?

Creo que la mayor batalla que mantengo en este momento es la lucha por que esa corrupción no me alcance a mí.

sábado, 10 de junio de 2017

Bad bitch face

Me siento bien aquí sola, cuidando de mí. Sin nadie que venga a obligarme a esbozar forzadas sonrisas cuando estoy cansada, tengo hambre, o simplemente quiero descansar mi mente de escuchar y responder a nadie.

A veces es sencillamente un peso insoportable tener la emoción adecuada cada momento del día, aguantar la imposición de los demás, adaptarte, siempre tú adaptarte. Escuchar su música, oír sus historias, ver lo que ellos ven, hablar de lo que ellos quieren. Y el esfuerzo es tan grande que siquiera me imagino en ellos el mismo esfuerzo si yo tratara de hablar de algo que yo eligiese. Simplemente te interrumpen, te faltan al respeto, no es importante lo que tú compartes, no vale, así que cambian de nuevo a su tema favorito: ellos mismos.

Sencillamente ten educación, respétame como yo lo hago contigo, también siento, tengo problemas, soy un ser que vive, no una piedra a la que torturas con tu mierda de vida.

Dentro se está bien. Dentro de mí. Hay paz en mi mente, paz en mi psique, paz de espíritu, esa que tú no logras con drogas. Me siento a gusto conmigo. Adoro pasar tiempo sola, me caigo bien, me cuido, me escucho, me preparo cosas ricas, respeto mi cuerpo y mi mente también.

Algunas personas creen que estoy seria, enfadada o con mala cara cuando simplemente estoy descansando, sin mostrar ninguna expresión. A muchas personas les pasa; es mi cara, siento si te doy miedo, por dentro estoy muy bien. Déjame comer mis cereales sin una puta sonrisa en la boca.

martes, 6 de junio de 2017

Se precisa vendedor de amistad a puerta fría

Me duele tanto intentar hablar con las personas, acercarme a ellas, y recibir palabras frías, sonrisas frías, respuestas concisas, y sentirme una persona pesada y poco válida, porque estoy hablando mucho más que ella, interesándome, siendo amable, realmente involucrada en saber acerca de esa persona.

Y esa frialdad. Me duele tanto, que incluso a sabiendas de que sé que me va a doler, lo sigo intentando, y también intento que no me duela. Me digo "si sale mal, pues mejor intentarlo que nada, no pierdo nada, sabré si esa persona está interesada en mí también...", todo ese tipo de cosas. Pero lo más doloroso es recibir una puerta entreabierta. No una cerrada. Esas personas que te dicen: yo no te cierro la puerta, pero ahora, tampoco te recibo en el umbral, ni me oirás decir que quiero que entres en mi vida. Es decir, a esa persona le importa lo mismo que yo esté o no, lo mismo que una olimpiada de zanahorias contra pepinos.

¿Cómo no va a dolerme eso? ¿Cómo no va a dolerme ese rechazo? Ese sí, pero no. Porque estoy siendo amable e incluso en eso te estoy pisoteando, mostrando superioridad moral, civilizada. Pero en realidad te estoy mandando a la mierda.

Hacer amigos a mi edad es imposible. Y ya nada es como antes. No puedo decirle a alguien sinceramente que quiero su amistad, que necesito volver a confiar en los humanos. Tener esa intimidad, confianza, amor desinteresado sin pulsiones sexuales ni reproductivas. Las personas parecen no querer conocer a nadie nuevo, ni recuperar a nadie del pasado. Estoy segura de que tampoco están satisfechos con sus amistades de siempre, pero creo que es que sencillamente les da tanta pereza... Salir de su zona de comfort.

Estoy empezando a pensar en no volver a intentarlo. Nunca. Y prometo que no seré para nadie esa clase de pasividad, porque es tan doloroso recibir una respuesta... con el corazón encogido. Respirar, decirte a ti misma que no te dolerá. Y recibir una fría puerta entreabierta.

jueves, 1 de junio de 2017

Instintivo

Eres tan especial en todo lo que haces. Aquello que te distingue, los detalles más pequeños.
Cosas que te hacen deseable como hombre, que despiertan en mí el instinto más aferrado a mi código, instinto de hembra, de desear tu olor, tu presencia, escogerte, hacer que llegues a ese cénit, necesitar todos esos detalles en la vida cotidiana. Lo que haces y lo que piensas, son cosas que hacen de un hombre el ejemplar exacto. Como tú dices... "Un ejemplar de humano, que no un humano ejemplar". Para mí sí que eres ejemplar; tu curiosidad, tus conocimientos sobre todo aquello que no sé dónde aprendiste ni cómo te dio tiempo a conocer. Tu pensamiento, tu perversión, tu guiño exótico, la manera en que haces, que dices, que tienes que fomentas mi locura de un modo elegante e irresistible. Como si no hubiera nada más atractivo que dejar de saber qué pasa por mi cabeza cuando estoy contigo.

Despiertas todo aquello que hasta hace años sólo estaba en mi imaginación, en ideas aproximadas mentales poco realistas, que no se sienten en absoluto como yo pensaba que se harían. Nadie jamás me ha hecho sentir así, nunca he deseado tan dentro de mí a alguien y nunca me he visto tan dentro de alguien. En tus ojos, que cambiaron desde que me conociste, que nadie te reconoce, que sueñas todo el tiempo con cogerme de la mano y llevarme a sitios agradables, donde verme dormir, comer cosas que me hacen feliz, despertar mis ganas, mover mi cuerpo y explorar el deseo que puedo albergar, como si nunca nada dejara de crecer. Como si pusieras en mí más de lo que creía que podía hacer nacer. Desde que estoy contigo, soy más libre que nunca. Puedo ir a todas partes, hacer todo lo que deseaba, a veces secretamente, me invitas a conocerme a mí misma cada día más, has suprimido el miedo de todas las cosas que estaban a mi alrededor y quieres tanto lo mismo que yo, que a veces me pregunto si esto es posible. Tienes algo que casi ningún hombre tiene, algo que aún no sé reconocer bien, algo que despierta, que es nuevo siempre y a la vez muy primitivo. El hombre tiene un instinto animal muy poco explorado. El tuyo está tan a flor de piel que me hace temblar y esperar qué será lo siguiente. No sé explicar todo lo que mueves dentro de mí.