jueves, 18 de enero de 2018

En enero

La amistad no termina por la amistad, tiene su cauce en otros terrenos. Sonrío viéndote sonreír. A veces siento que estas olas no rompen ningún silencio. El suelo de nuestros antepasados sigue quieto, expectante, pero ausente. Siento tristeza si me olvido de los entornos cálidos. La supervivencia de estar juntos, la hierba que crece, el frío con abrazos. El color de unos ojos curiosos que esconden algo. Me acordé de ti cuando dijiste que nunca seríamos extraños.

Y vivir, vivir sin corazas. Poder desnudar mi pecho para ti, sin miedo a las lanzas. Una vida real, un profundo sentir hacia adelante. El impulso sin cadenas, la brisa desordenada. A veces quisiera plantarme en otra parte y crecer como las calabazas. Tener las raíces cálidas, esperar a que llegue el otoño y desplegar mis alas. En este corazón brillante que puliste, aún me queda un poco de amor. Plántalo como si fueran las últimas semillas de los árboles que abrigan este mundo. No olvides que me estoy olvidando. Se está desvaneciendo aquello que tanto cuidamos.

No hay comentarios :