Hoy ha sido un día de lo más refrescante. Aunque empezó no muy bien, con inseguridad y con un poco de cabreo nuevamente con la mentalidad sevillana, todo se esfumó de mi mente en un minuto al conocer a nuevas personas y verme envuelta en un nuevo mundo en el que, sin saber cómo, tan fácilmente, ya estoy incluida, ya formo parte de él. Conocer a personas que viven en un mundo aparte, o esa es la sensación que me dieron, pero que a la vez están en gran armonía con el Mundo, un mundo mucho más amplio y más extenso y distinto de lo que yo creía imaginarme.
En una sola tarde conversando, escuchando, he aprendido muchísimas cosas. Pero sobre todo me he visto ampliando mi mente, sintiéndome de nuevo con esa sensación de "cuántas cosas tengo que ver, hay tanto por descubrir". Y estoy tan ilusionada... Pensé que me sentiría incómoda, como normalmente en lugares nuevos y con personas que no conozco, rara, callada. Pero nuevamente me desenvuelvo muy bien cuando estoy sola, cuando conozco nueva gente sola, y cuando descubro facetas de mí sin ningún "testigo" de ello delante.
Octubre es mi mes más esperado, por todo. Por las ganas que tengo de aprender, por mis nuevos proyectos, por el viaje, por algún capricho, por planes, planes, planes... Sobre todo por cambios, y por estar de nuevo en disposición de poner en forma mi mente. Voy a ser lo más disciplinada posible con esto, con proponerme objetivos, aunque sean un poco difíciles y más, de memorizar y también de aprehender después de tantos meses con la mente en otro mundo. Pero es lo que quiero, porque al fin y al cabo trabajo genial bajo presión, y sólo espero que en caso de no poder presionarme a mí misma, sí lo hagan los objetivos y las opciones reales que tengo por delante.
Octubre... ya queda nada. Será el mes perfecto. Lo más feliz de este año, y también la lluvia más esperada después de la sequía que he tenido en mi alma este verano.
miércoles, 23 de septiembre de 2015
domingo, 20 de septiembre de 2015
Sorpresas
Hacía muchísimo tiempo, tanto que ni me acuerdo, que no lloraba de felicidad. Y no un llanto plenamente brillante, creo. Me parece que ha sido también cargado de la desesperación de los días, del año, este que llevo, de las pérdidas, del agotamiento mental. Ha sido un llanto que ha apagado incendios, que ha puesto colores por primera vez en mucho tiempo.
Y no es por la cosa en sí... es algo enorme, muy grande para mí. Sobre todo por el significado, por la persona, por el contexto de mi vida. Por saber esa persona qué cosas han pasado últimamente. Y si de la cosa en sí se hablara... Todavía nunca he salido de España, aunque se pueda decir que me he movido mucho sin salir de ella. He cogido tantos aviones desde que soy pequeña que no podría contarlos; los viajes en autobús, en coche, a lugares vacacionales o sólo por un rato. Me han dado alguna que otra sorpresa puramente material, o específica, o con amigos, pero esto... Nadie me había sorprendido tanto. Nadie había trabajado tanto en preparar algo y que no pudiera ni imaginarme de qué se trataba. Nadie me había invitado nunca a París.
Más aún ahora, que me siento tan joven, tan niña, por primera vez en muchísimos años. Que no tengo que hacer un papel distinto a como soy, que por fin puedo mostrarme y ser consciente de mi crecimiento, el exterior y el interior. No sé ya cómo dar las gracias, cómo evitar preguntarme por qué, por qué ahora sí, por fin, me empiezan a ir todas las cosas bien. Por qué en tanto tiempo en mi vida no he encontrado a la persona adecuada y ahora sí; por qué nunca nadie había preparado con tantísimo amor tantas cosas para mí, y ahora sí; porque nadie me había mirado como él me mira y suspirado. "Te mereces tanto". Él sí que merece tanto, todo lo que siento a veces que me quedo corta de darle. Que me quedaré corta siempre, porque jamás he conocido a nadie como él. No sólo la forma en que me quiere y me protege incluso de las noticias, de que vea cosas que puedan hacerme daño, de que tenga que pasar por lugares desagradables, de la más mínima hoja que se me cae sobre el pelo...
Su forma de amar mi feminidad, de un modo en que nunca antes ningún otro lo había hecho, y adoptar al mismo tiempo una actitud de infinita ternura conmigo que me hace capaz de sacar mi lado más infantil y pequeño. Une todas las partículas de mi cuerpo, comprende y ansía siempre mis dos mitades de una manera que incluso me eriza el vello. Los planes de pasear por París, pasar cinco días en un fantástico barrio bohemio, tomar café donde ya lo hicieron Sartre y Beauvoir, Hemingway y Camus, visitar los lugares donde reposan Cortázar y Descartes. ...Y al mismo tiempo hacerme sentir aún más niña y alucinada llevándome a Disneyland para que pueda vivir todo lo que ya estoy sintiendo en nuestra vida juntos. Que habito un lugar mágico y único en el que por fin puedo ser yo misma, y encontrar un sentido a cada cosa. Y leer, y buscar, y ser inquieta con todo, pero no perder la calma con frecuencia como antes ni sentir que estoy encerrada en mi mente.
Este viaje es el primero de muchos, y es como si simbolizara el fin de una etapa muy oscura y larga. Es el comienzo de la mejor parte de mi vida, de volver a sentir intenso, y de volver a tener tantísima energía. Estoy tan eufórica, que no puedo creer que esta sea por fin mi vida.
Y no es por la cosa en sí... es algo enorme, muy grande para mí. Sobre todo por el significado, por la persona, por el contexto de mi vida. Por saber esa persona qué cosas han pasado últimamente. Y si de la cosa en sí se hablara... Todavía nunca he salido de España, aunque se pueda decir que me he movido mucho sin salir de ella. He cogido tantos aviones desde que soy pequeña que no podría contarlos; los viajes en autobús, en coche, a lugares vacacionales o sólo por un rato. Me han dado alguna que otra sorpresa puramente material, o específica, o con amigos, pero esto... Nadie me había sorprendido tanto. Nadie había trabajado tanto en preparar algo y que no pudiera ni imaginarme de qué se trataba. Nadie me había invitado nunca a París.
Más aún ahora, que me siento tan joven, tan niña, por primera vez en muchísimos años. Que no tengo que hacer un papel distinto a como soy, que por fin puedo mostrarme y ser consciente de mi crecimiento, el exterior y el interior. No sé ya cómo dar las gracias, cómo evitar preguntarme por qué, por qué ahora sí, por fin, me empiezan a ir todas las cosas bien. Por qué en tanto tiempo en mi vida no he encontrado a la persona adecuada y ahora sí; por qué nunca nadie había preparado con tantísimo amor tantas cosas para mí, y ahora sí; porque nadie me había mirado como él me mira y suspirado. "Te mereces tanto". Él sí que merece tanto, todo lo que siento a veces que me quedo corta de darle. Que me quedaré corta siempre, porque jamás he conocido a nadie como él. No sólo la forma en que me quiere y me protege incluso de las noticias, de que vea cosas que puedan hacerme daño, de que tenga que pasar por lugares desagradables, de la más mínima hoja que se me cae sobre el pelo...
Su forma de amar mi feminidad, de un modo en que nunca antes ningún otro lo había hecho, y adoptar al mismo tiempo una actitud de infinita ternura conmigo que me hace capaz de sacar mi lado más infantil y pequeño. Une todas las partículas de mi cuerpo, comprende y ansía siempre mis dos mitades de una manera que incluso me eriza el vello. Los planes de pasear por París, pasar cinco días en un fantástico barrio bohemio, tomar café donde ya lo hicieron Sartre y Beauvoir, Hemingway y Camus, visitar los lugares donde reposan Cortázar y Descartes. ...Y al mismo tiempo hacerme sentir aún más niña y alucinada llevándome a Disneyland para que pueda vivir todo lo que ya estoy sintiendo en nuestra vida juntos. Que habito un lugar mágico y único en el que por fin puedo ser yo misma, y encontrar un sentido a cada cosa. Y leer, y buscar, y ser inquieta con todo, pero no perder la calma con frecuencia como antes ni sentir que estoy encerrada en mi mente.
Este viaje es el primero de muchos, y es como si simbolizara el fin de una etapa muy oscura y larga. Es el comienzo de la mejor parte de mi vida, de volver a sentir intenso, y de volver a tener tantísima energía. Estoy tan eufórica, que no puedo creer que esta sea por fin mi vida.
domingo, 13 de septiembre de 2015
El verano
Todo aquello a lo que miramos está incompleto sin otros puntos de vista, aunque es un gran error caer en el relativismo como excusa de ello. El perspectivismo es otra cosa, es algo que requiere de sentido común, de una norma, del mismo modo que una máquina capaz de ordenar una serie de letras no nos está hablando ni comunicando nada, la mente de alguien malvado no contiene perspectivas válidas de la realidad. Esto me hace pensar mucho en Her, y en lo fascinada que quedé tras verla y mientras la veía.
Del mismo modo miramos a los seres humanos, en series, libros, películas, y siempre hay varias perspectivas desde donde enfocarlo. Algunos piensan que el hombre es un lobo para el hombre, mientras que otros (anuncios de coca-cola y similares), creen que el ser humano es una criatura brillante y llena de emotividad. De la buena, de esa que hace que se nos salten las lágrimas y nos volvamos un poco filántropos. Durante años no he sabido hacia qué postura inclinarme, a veces más cercana de una y a veces más de otra. Lo único que puede salvar las teorías son los diferentes puntos de vista que avalen una realidad u otra. Hay personas y personas en el mundo, por lo que pensar en general de la vida, el mundo, la gente, no me gusta mucho. Prefiero hablar de pequeñas cosas, concretas, complejas, darles el beneficio de la duda y estudiarlas. Sin embargo cuando las estudio... son tan incoherentes. Una persona que atiende a las personas con cercanía y bondad en su negocio, con empatía por el cliente y esforzándose por realizar bien su labor para facilitarles las cosas, en su casa es una persona severa e incluso pega a sus hijos; otra persona que en la escuela insulta a una víctima de acoso y la trata como los demás que iniciaron su tormento, en su entorno social es alguien comprensivo, que protege a quienes quiere y cuya personalidad parece sufrir un cambio tan significativo que parece otra persona.
La mayoría de los sistemas tienen fallos pero... ¿a qué se debe esa incoherencia? ¿Por qué deberían las personas ser tan diferentes en cada faceta? ¿Qué significa ser bueno en el fondo y quién dilucida quién es merecedor de qué? No sé si son peores los humanos que se creen capaces de juzgarse a sí mismos, o los humanos que se creen incapaces de juzgarse a sí mismos. Los primeros creen que les corresponde decidir sobre el juicio de los demás y dictaminar la razón que hay en la ética de todos, los segundos creen que sus acciones no tendrán represalias mientras no se salgan del marco moral que otros le han marcado.
En el final, la vida en conjunto resulta tan compleja, tan imposible de asir y comprender que tan sólo cabe creer que algún tipo de fuerza individual de cada uno es la responsable de reeducar las emociones. Y, si esa fuerza está rota o acabada, las acciones de las personas quedan resueltas sin un sentido ni explicación posible que les dé alas a los que busquen respuestas.
Perspectivismo. Busca el lugar desde el cual la luz que reciba el objeto sea la justa para no captar el mundo borroso y ensombrecido mas no tan luminoso que te cieguen los rayos de sol. Intentemos no cubrir de dudas los cielos que inspiran con vida nuestras mentes.
miércoles, 9 de septiembre de 2015
Amor
Me maravillan los sueños que me inspira depositar mi confianza en alguien. Desde hace tiempo no podía, y vagabundeaba entre facetas de mi personalidad que me servían para sobrevivir. Reservadas, frías, con temor a dar demasiada información por miedo a que los demás mostraran lo poco que les importa. Pero ahora son ellos los que no importan, ya no me van a modificar más. Soy un ser que siente y vive intensamente, y se expresa con libertad, y busca nuevas formas de sentir, de experimentar, de mover mi mundo.
No me siento orgullosa de cómo me he comportado, por culpa de esas facetas y del miedo a mostrarme como yo era, y de saber que había encontrado por fin el amor. Que ya no habría inquietudes ni misterios en ese tema, que pronto "acabaría" todo. Pero no es así. No es más que un comienzo. Mi vida se mueve, estoy a punto de hacerla con quien más quiero, con quien mejor me protege, con quien saca todas esas cosas que había encerradas en mí desde que entré en la adolescencia. Alguien que me permite volar, desafiar el espacio, descubrir la complejidad de las cosas, y me mantiene siempre la mano cogida para que no me pierda al regresar a casa. No hay nadie con quien me haya sentido nunca tan segura, ni algo de lo que haya estado tan segura en mi vida. Y esa seguridad, irónicamente, ha surgido desde toda mi inseguridad inicial.
Dicen que es una tragedia no conseguir lo que deseamos, pero más aún lo es conseguirlo definitivamente. Desmentiré que no es una tragedia, si logras superar el miedo. Pero desde luego es duro, muy duro. Y quizá si otros no me hubieran inspirado me habría costado aún más aceptarlo, no tener miedo y desearlo sin miedo. Echo de menos el pasado, claro, igual que cuando se termina un libro y ves todo lo que ha cambiado la vida del personaje. Echo de menos reírme tanto todos los días que podía sentir la histeria desvanecerse de mí en las injusticias pequeñas del día a día. Echo de menos a mi mejor amigo, a mi mejor amiga, echo de menos cuando nos dedicábamos tanto tiempo.
Ellos eran esa clase de amor que llenaba los espacios del porvenir, del mundo del mañana, del qué tomaremos hoy, del cuánto tiempo queda de clase. Pero existen otros tipos de amor que conviven en armonía unos con otros, y que te enseñan a sobrevivir cuando alguno de ellos falta más que otro, o cuando debes aceptar que ya no son ellos los que llenan la mayor parte de tu tiempo.
Quiero vivirlo todo y no dejar ningún pedacito de mi vida sin intensificar, y es por eso que por vez primera estoy aprendiendo a amar de verdad. A acercarme más, a no tener miedo. A ser yo misma, a decir lo que pienso. Decir si siento que echo de menos a alguien que no llama a menudo, decir si necesito la ayuda de alguien que es muy independiente, prestarme para hacer más fácil los días a alguien que cree que está solo en su lucha diaria. No puedo sentirme más agradecida, con más ganas de empezar, con todo lo que tengo delante y con el abanico infinito de posibilidades que me llenan. Ojalá no hubiera que perder tantos años en darse cuenta. Ojalá se pudiera ser feliz siendo consciente, de veras, por un camino que no fuera doloroso.
Pero, en fin, aquí vamos. Adelante, y con el amor de mi parte.
No me siento orgullosa de cómo me he comportado, por culpa de esas facetas y del miedo a mostrarme como yo era, y de saber que había encontrado por fin el amor. Que ya no habría inquietudes ni misterios en ese tema, que pronto "acabaría" todo. Pero no es así. No es más que un comienzo. Mi vida se mueve, estoy a punto de hacerla con quien más quiero, con quien mejor me protege, con quien saca todas esas cosas que había encerradas en mí desde que entré en la adolescencia. Alguien que me permite volar, desafiar el espacio, descubrir la complejidad de las cosas, y me mantiene siempre la mano cogida para que no me pierda al regresar a casa. No hay nadie con quien me haya sentido nunca tan segura, ni algo de lo que haya estado tan segura en mi vida. Y esa seguridad, irónicamente, ha surgido desde toda mi inseguridad inicial.
Dicen que es una tragedia no conseguir lo que deseamos, pero más aún lo es conseguirlo definitivamente. Desmentiré que no es una tragedia, si logras superar el miedo. Pero desde luego es duro, muy duro. Y quizá si otros no me hubieran inspirado me habría costado aún más aceptarlo, no tener miedo y desearlo sin miedo. Echo de menos el pasado, claro, igual que cuando se termina un libro y ves todo lo que ha cambiado la vida del personaje. Echo de menos reírme tanto todos los días que podía sentir la histeria desvanecerse de mí en las injusticias pequeñas del día a día. Echo de menos a mi mejor amigo, a mi mejor amiga, echo de menos cuando nos dedicábamos tanto tiempo.
Ellos eran esa clase de amor que llenaba los espacios del porvenir, del mundo del mañana, del qué tomaremos hoy, del cuánto tiempo queda de clase. Pero existen otros tipos de amor que conviven en armonía unos con otros, y que te enseñan a sobrevivir cuando alguno de ellos falta más que otro, o cuando debes aceptar que ya no son ellos los que llenan la mayor parte de tu tiempo.
Quiero vivirlo todo y no dejar ningún pedacito de mi vida sin intensificar, y es por eso que por vez primera estoy aprendiendo a amar de verdad. A acercarme más, a no tener miedo. A ser yo misma, a decir lo que pienso. Decir si siento que echo de menos a alguien que no llama a menudo, decir si necesito la ayuda de alguien que es muy independiente, prestarme para hacer más fácil los días a alguien que cree que está solo en su lucha diaria. No puedo sentirme más agradecida, con más ganas de empezar, con todo lo que tengo delante y con el abanico infinito de posibilidades que me llenan. Ojalá no hubiera que perder tantos años en darse cuenta. Ojalá se pudiera ser feliz siendo consciente, de veras, por un camino que no fuera doloroso.
Pero, en fin, aquí vamos. Adelante, y con el amor de mi parte.
martes, 1 de septiembre de 2015
Septiembre
Te he esperado tanto. Sé que un día no significa nada, que aún no vendrán las cosas que deseo para emprender mi vida de nuevo, que aún no vendrá el frío que me cure de todas las afecciones de este año, que no podré oír crujir las hojas bajo mis pies hasta dentro de un tiempo.
Pero tu nombre me da esperanza, igual que oír a la alondra cuando todavía no ha amanecido y no soporto más que sea de noche. Igual que notar que chispea cuando aún hace calor de verano y falta tiempo para que vengan las tormentas.Así es como siento yo mi vida ahora, con una cierta esperanza en medio de un horror de sensaciones que quieren ahogarme, impedirme que vuelva a respirar aire frío y limpio. Yo lucho y lucho con todo lo que tengo aun a sabiendas de que ello no hace que me sienta por completo bien, simplemente gracias a eso no estoy por completo mal. Esperanza es esa luz tan pequeña que veo en medio de lo oscuro y miro tan fijamente que no sé si es una ilusión que a cada hora se hace un poco más grande o lo deseo tanto que intento creerlo. Mientras no se apague esa luz al menos puedo seguir luchando.
Menos mal que ha llegado Septiembre, ahora las cosas serán un poco más fáciles.
«Es importante luchar y luchar, y seguir luchando, porque sólo entonces el mal puede mantenerse a raya, aunque nunca se erradique.»
Albus Dumbledore.