miércoles, 19 de marzo de 2014

Hace tanto que te espero

Ya no quiero echar de menos, y desgarrar mi voluntad con los mil ecos de los sueños imposibles. No quiero promesas para mí misma, ni deseos desesperados de fe agonizante. Ya no quiero comprometer mi alma, ni escribir textos tristes sobre alguien que jamás reunió el valor suficiente para quedarse.

No quiero lloros, penas ni inseguridades. Ni despertar al dragón que duerme en mis entrañas cuando de entre la tiniebla resurja lo bello. Ya fue tiempo de noches desconsoladas, de amaneceres de amantes, sin amante, de volar sin alas, y despegar del suelo. Ya pasó el tiempo de las lágrimas, de ser románticos y decir "te quiero".

¿Y cómo esperan ellos,
siendo joven o sin serlo,
que de mi corazón renazca alguna esperanza?
Esperanza... bueno, esperanza significa esperar algo.
¿Y cómo esperas que te siga esperando?



Hace tanto que te espero que he perdido la conciencia social.
Y ya no encuentro agarradero abandonado en esta ausencia global.

martes, 11 de marzo de 2014

¡Olvídate de mí!

—Hola...

—Hola. Creía que no volverías a dar la cara. Pensé que te sentirías humillado, al fin y al cabo saliste huyendo...

—Necesitaba verte y, err..

—
¿Si?

—Me gustaría invitarte a salir.

—Estás “casado”.

—Aún no, no estoy casado. No, no lo estoy.

—Pues tío, te lo diré sin rodeos: salgo muy cara. De modo que no pasaré con pies de plomo por tu matrimonio o por la relación que tengas. Si quieres estar conmigo, será conmigo.

—Vale.

—Muchos hombres creen que soy un concepto, o que quizás les complemento. O que voy a darles vida. Sólo soy una mujer jodida que busca su paz de espíritu, no me asignes la tuya.


Benditos sean los olvidadizos, pues superan incluso sus propios errores...