viernes, 26 de marzo de 2010

Polvo en el viento

Amanece y yo sigo sentada. Me siento tranquila.
Parece que las nubes de mi interior se van despejando poco a poco.
Y sonrío por las pequeñas cosas, y cierro los ojos si sopla el viento... para escuchar lo que me susurran sus canciones.

También camino sin seguir un rumbo, sin tener un norte, pero con el corazón como amuleto. Escapando de lo común, de la sinrazón, de todo lo que hace daño. Pero yo me transporto... y cojo mi libro favorito y me siento en un tren. El tren que viaja hacia mis sueños.
Miro por la ventanilla y veo paisajes confusos. Eso es porque aún no sé hacia dónde me dirijo. Pero da igual, porque confío en mí.
Las nubes son ya casi inexistentes...

Sigue amaneciendo.
Y yo aqui sentada, con tu recuerdo.

lunes, 22 de marzo de 2010

Dichosos Adultos

Dichosos adultos, con sus prejuicios, sus miradas de soslayo y el peso de sus errores a la espalda. Malditos sean con sus líos de confusión y problemas...
Se equivocan. Hablan sin saber. Creen que saben, creen que hablan pero solo parlotean.
¿En qué te convierte ser adulto?

En miedo, a la desilusión, al sufrimiento, a lo desconocido, a lo diferente, a lo que aún está por ver. "Más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer". Si dices eso, es que eres realmente idiota. O no, quizá tu definición sea más clara y concisa. Adulto.

En irracional, lo que digo yo es como digo, y lo que dices tú no vale nada. ¿Es que no puedes simplemente creer en lo que te digo? ¿Es que no puedes simplemente hacer lo que te ordeno? Yo pienso que los adultos son las máquinas, aunque ellos traten como máquinas a los niños.

En soberbia, porque todo lo que hace un adulto está bien. No puede quedar fuera de lugar, ilógico, inadecuado, impropio, ilegal o erróneo. Un adulto que cree que ya todo lo ha aprendido, y que puede perfectamente ser un dios para el resto de mortales (aunque, en realidad, por dentro está muerto de miedo... como todos)

Odio los adultos y sus mentiras...
Odio los adultos y sus promesas. Sus juicios, a veces su razonamiento. No escuchan, no observan. Sólo hacen ruido y hablan... hablan a gritos, y no se escucha nada.
Cuando logras un triunfo nunca miran, y sin embargo se darán cuenta cuando te caigas. ¿Qué pasa con este mundo?
¿Vais a criticarlo todo? ¿Vais a criticar algo tan puro y limpio como un niño?
No les enseñeis vuestras malditas fobias, ni vuestras amargas protestas, prejuicios y contradicciones. Enseñadles a pensar, enseñadles a admirar las cosas, a conocerlas antes de juzgarlas. Enseñadles a distinguir la línea de salida, de la raya que no deben traspasar... Pero por favor, enseñadles a disfrutar, a hacer lokuras en algún momento.

Adoro los niños, y adoro ser una niña porque... aún se anda por el filo. Aún corremos sin titubear por el borde, no porque pensemos que somos invencibles.

Sino porque sabemos que si no se intenta, no merece la pena quedarse al pie del camino.


Y el principito dijo: Los adultos nunca entienden nada por sí mismos, y es tedioso para los niños tener que explicarles las cosas.

domingo, 21 de marzo de 2010

Son tantas cosas...

Soledad, muchísima. Por la independencia, porque todo es raro.
Miedo, más. Por mis ideas, por mi futuro, por los planes y acontecimientos. Por tener mucho que perder. Aunque ya lo haya perdido...
Sensación extraña. Porque no sé quién eres ni dónde estoy.
Ganas de correr. Pero sin saber hacia dónde.

A veces siento...


que ni aqui tengo libertad.


Impacta...

martes, 16 de marzo de 2010

Comercio


La vida es una gran ciudad, una villa, un pueblo. Da igual.
Es una calle en la que cada uno provee lo que tiene, lo que sabe hacer, lo que obtiene. Y lo intercambia, lo modifica, lo revaloriza...

¿Qué tienes tú?
¿Y es una fuente de suministros, una mercancía o reliquia... o un servicio que podrás realizar hasta el fin de tus días?
Todo depende de cómo te lo montes...
También puedes ser tú mismo sin nada en los bolsillos, y mañana puedes ser cualquier cosa que desees.
Cuida tu comercio, cuida de tu tesoro.

Pero no esperes para disfrutar... al día de tu muerte.

domingo, 14 de marzo de 2010

Ella dice que ahora, no le importa

Creíste en que su amor era invencible, que era único, inexorable, resistente e inmortal al paso de los años. Al transcurrir de las estaciones, los hechos, las palabras. La creíste cuando cogió su corazón y te lo entregó con antelación. Pero ella no pudo prevenir nada, y un día se lo llevó, cuando tú no estabas. Tú nunca te llevabas su corazón, sólo lo arrastrabas...

¿Qué va a suceder ahora? Ha sobrevivido a tantas cosas esta estación... Y todo ha sido.. ¿para nada?
¿No importarán ahora los erosionados pilares? ¿Las eternas anécdotas? ¿Las risas efímeras... los sueños y momentos imaginados por un momento? Esta estación ha sobrevivido a todo, todo... menos al olvido.
Quizá ella se cansó de esperar... Quizá estuvo a punto de tirarse a la vía del tren. Quizá se volvió loka mientras esperaba. Y cuando veía una pequeña luz por el tunel, cuando venía otro tren... Ella se ponía de puntillas para ver si bajabas, para ver quién había en él.
Pero pasaban todos los trenes, durante años... Y tú nunca, nunca te bajabas de él...

No importa.
Ahora, no importa.
Tú decías que todo estaba bien.

¿Cómo invocar al olvido? Me pregunté tantas veces...
Y me di cuenta de que el olvido viene solo. Cuando el corazón ya no aguanta más.. Porque tú te quedaste dormido.


Yo quiero mucho más... yo quiero algo real.
Yo quiero mucho más. Mucho más que soñar.

jueves, 11 de marzo de 2010

Insomnio

Ingredientes:

-Pesadillas
-Multitud de pensamientos flotantes
-La cabeza llena de cosas inútiles
-Dolor agudo de oreja (vaya... se me ha infectado el piercing)
-Un dichoso hamster que no para de dar golpes violentos y desparramar su casa fuera de la jaula.
-Frío
-Pesadillas
-Multitud de pensamientos flotantes...


...

lunes, 8 de marzo de 2010

He said he has not time... for you now

-¿Qué me dirías con otro nombre?
-Te quiero sea cual sea tu nombre. ¿Variaría la rosa su aroma si no se llamara rosa?
-Entonces dime qué ha cambiado...
-Que el tiempo nos ha caído gota a gota empapándonos en un profundo sueño.
-... ¿Y ya ni mis besos lo pueden despertar?
-Ni tus palabras. Ni aunque tú entres en el sueño.
-Lo sé... intenté meterme en tu mundo. Pero no me dejaste entrar.
-Quizá debías llamar.
-¿A tu mundo?
-No, mi atención. A veces soy despistado y olvidadizo.
-...
-No llores. No es mi intención.
-Pero te quiero... te quiero tanto y es tan... i m p o s i b l e . . .
-...
-...
-...
-Dime qué puedo hacer...
-No tengo tiempo.
-Se te ha olvidado... A mí el tiempo no me ha afectado. Eres tú quien está cambiando.
-O quizá no me conocías. He de irme.
-¿Volverás?
-Te quiero. Pero no tengo tiempo para ti ahora.

jueves, 4 de marzo de 2010

Piadosa muerte, te encanta sentirte culpable...



El mundo estaba lleno de estatuas rotas, y todas ellas tenían su rostro.

miércoles, 3 de marzo de 2010

Amigos Imaginarios

Lisbeth miraba por la ventana y se le perdía fácilmente la mirada, imaginando que el cielo ya iba arrancando pequeños destellos y que no tardaría en asomar el sol. Pero sólo eran las cinco y algo de la mañana, el sol estaba lejos aún...

Notó que le sonaba el estómago, y un repentino mareo. Se acordó de que se había acostado sin cenar, pero aunque su cuerpo tenía hambre ella no mostraba signos de morir o padecer sufrimiento. Sólo miraba con los ojos perdidos. Sólo pensaba...
Pensaba en sus días, en cómo era su vida últimamente. Y se vio sin respuestas, sin razones... ¿Es que no había nada con sentido en su vida? Se figuró cómo transcurriría el día siguiente y se vio frente a su escritorio, con el libro de siempre en la mano, rodeada de amigos imaginarios. De mundos imaginarios, de sueños imaginarios, de anécdotas imaginarias...

«No tiene sentido... no tiene sentido » Y cerraba el libro, y se quedaba unos minutos sin pensar en nada, respirando muy bajito...

Y se acordó de él. Últimamente no lo hacía mucho, se habían distanciado. Ya no sabía bien de qué hablarle cuando se veían, y a ellos nunca les había faltado conversación. La verdad es que ahora le faltaba conversación con todas las personas que conocía, y a ella le encantaba hablar. No quería hablar del tiempo, ni de cómo se sentía. Quería reinventarse, encender la chispa, porque ella tenía una chispa. Pero las lágrimas la habían extinguido con el tiempo.
Quería sentarse a hablar con alguien real, alguien sólido y que no fuera imaginario. Le gustaría pasarse las horas hablando, y dormir, y crear, y reir, y soñar el mundo. Y vivirlo.
Estos pensamientos le hacían reaccionar en su interior, les vio algo. Quizá no todo se hubiese muerto, pues aún soñaba con volver a soñar, y salir de ese mundo imaginario.

Se acercaba ya el alba y sintió frío. Se metió entre las mantas calentitas y cerró los ojos. Volvió a imaginarse donde quería. Durmiendo. Tranquila. Protegida frente a todo aquello que quisiera hacerle daño.
Y se quedó dormida.

Seguir corriendo

No sé ni siquiera qué escribir
Si contara todas las veces que me he visto con un título y una pantalla en blanco... Pero el título jamás me convence. Y nunca escribo sobre él.
Sólo son frases que me pasan por la cabeza y que no sé dónde plasmar. Para que salgan de mi mente... y me dejen en paz.

El viento sopla, y la lluvia erosiona el suelo... igual que el martilleo tenue del dolor que se siente, tan débil... tan lento. A penas se nota, pero duele...
Y tarde o temprano abre agujeros en el corazón y la garganta, por dónde brotarán tus últimas razones, como si fuera sangre. Como si fuera lo que te mantiene vivo.
¿Cuáles son tus razones? Para mí permanecer vivo ya es una razón...







Pero nada, no escribo...