jueves, 14 de abril de 2016

La Transición de nuestros días

Creo que vivimos en una época en que hay una especie de Transición con mayúscula, en cuanto se refiere a la igualdad de la mujer. Sobre todo, y objetivamente, a nivel social. Me refiero sobre todo al hecho de que esté totalmente aceptada esa igualdad, la que por ahora parece ser sólo políticamente correcta. Hoy en día está muy feo e incluso se penaliza hacer o decir muchas cosas que quizá no sean micro-machismos, sino ejemplos simples y aleatorios de algo que, como en el pasado se tiene arraigado que es machismo, hoy en día no se toca para contrarrestarlo. Al menos hasta que pase la era de transición en que vivimos.

Un ejemplo son los anuncios, aunque aún haya algunos anuncios sexistas como los de lavavajillas y otros productos del hogar (en concreto recuerdo uno de Finish, cuyo eslogan reza "Pruébalo tú misma"), a menudo surgen situaciones en las que ponen normalmente a las mujeres al mando de algo, de su familia generalmente, o son muy buenas en algo y ganan o fastidian a algún hombre en un juego o actividad. Parece que no se utiliza el ejemplo citado alrevés porque, aunque podría entenderse que cualquiera de los dos puede cambiar de canal, fregar los platos o ganar habilidosamente al otro en un juego, si se utiliza un anuncio con la mujer como la "débil" que pierde en el juego, parecería que se está apoyando ese canon que estamos tratando de superar. Y los más rígidos de mente, aquellos que opinan que hoy en día hay discriminación positiva e incluso niegan el movimiento feminista, parecen sentirse insultados porque dicen que no colocar más situaciones en las que el hombre protagonice el triunfo no es igualdad. Es una transición que estamos viviendo, y creo que es lo natural, en el modo en que suele procederse cuando cambian las cosas, que suceda de este modo. Quizá cuando nuestros hijos sean mayores ya se haya superado esto.

Y es que el que no entienda que hay una necesidad social de cambio respecto a eso, no se está enterando de nada. "¿Por qué no hay un Instituto del Hombre?", "¿Por qué tiene que haber un Instituto de la Mujer?" "¿Por qué ha sido necesario que saquen una ley por la que deba haber un mínimo de un 10% de mujeres trabajando para el Estado?". En esta sociedad, global y no sólo la del carnaval español, el mayor problema parece ser el entendimiento, el razonamiento propio. Creen que hacen preguntas retóricas cuando en realidad no comprenden nada por sí mismos, y es nuestro mayor pesar no tener siquiera oportunidad de intentar dilucidarles aun cuando es su trabajo. Más aún cuando no me han dejado expresarme, cuando he tenido que oír que no existe el movimiento feminista, y lo llaman "cuatro mujeres" que no hicieron nada en el rumbo de la Historia. Es decir, los cambios que se han sucedido en el último siglo (antes no), a favor de los derechos de las mujeres tras tantos y tantos siglos de una vida de mierda, de verse relegadas a la escoria, por debajo incluso del valor de un esclavo, ese despertar, ese cambio ha sido todo gracias a algunos hombres, que mientras tomaban su café de la mañana un día, decidieron darle por fin derechos y libertades a la otra mitad de la especie humana.

Tampoco ayudan las propias mujeres, quienes también niegan el movimiento feminista, y las vidas de tantas y tantas mujeres que se perdieron por la causa. Por Su causa, Nuestra causa, y de todos, también de los hombres. Quienes lo niegan entorpecen el progreso de la transición y lo hacen más lento, algunas generaciones nuevas incluso están reasumiendo el papel de la mujer de antes. Pero creo que quienes más empeoran la situación y obstaculizan el cambio son aquellas que vindican estar del lado de la igualdad, y le sacan punta a todo y llegan a unos extremos intolerables para cualquier tipo de pensamiento. La revolución feminista ha sido, es, y será, hasta que una mujer desempeñe el mismo trabajo de un hombre y reciba el mismo salario, hasta que no haya mujeres incapaces de hacer su vida e incluso salir a la calle sin la compañía de un hombre, hasta que no haya más casos de violaciones, de niñas obligadas a casarse, de mutilaciones de los genitales femeninos, de agresión en el lenguaje, de violencia machista, de ese pensamiento global y silencioso que tanto aprieta y ahoga sin que nos demos cuenta. No obstante, entendimiento. Razonamiento, calma, educación.

En lo que hay que educar, pero parece ser más difícil de entender, es en que las mujeres, los hombres, los niños y niñas, deciden ser lo que les dé la gana. Si ellas quieren ser superheroínas, lo pueden ser; si quieren ser villanas, lo pueden ser; si ellas quieren ser princesas, lo pueden ser. Y no tiene que haber un canon negativo hacia eso. No prohibamos lo que antes existía porque ahora lo llamen machismo, si puede colocarse en igualdad de situaciones. Se llama libertad.
Y respecto a lo de ser princesa, y tener que ser salvada, y la (mala) educación de cualquiera de los extremos, que yo sepa la princesa Leia es de hace más de treinta años y es todo un ejemplo de mujer feminista. Las nuevas princesas Disney ya no son rescatadas por príncipes, sino que los rescatan ellas también. Stephenie Meyer reescribió su historia cambiando el sexo a todos sus personajes para demostrar que no se trata de sexismo sino de situaciones, que en un 50% de probabilidades se pueden llegar a dar, con un sexo o con otro, dado que no se trata de hombres o de mujeres, sino de toda la humanidad. Así que lo mismo ha de pasar, a lo largo de estos años. Quizá un día la igualdad entre sexos sea algo asumido, algo sin palabras, y ya no haya que andar con pies de plomo porque habrá igualdad de casos y oportunidades y no habrá nada que demostrar, nada que explicar, afortunadamente nada que nadie entienda.

Y a los que tanto les disgusta la palabra "feminismo", como diría Emma Watson, es tan sólo un nombre. Se llama así porque es la mujer quien está en desigualdad. Afortunadamente conozco a bastantes hombres que se sienten orgullosos de considerarse a sí mismos feministas. Ya que al parecer muchos creen que esto es cosa de mujeres, es "nuestro problema", e incluso ven raro que haya hombres en manifestaciones feministas, o heterosexuales en manifestaciones homosexuales. No hay que tener un carnet para reivindicar derechos. Del mismo modo en que el racismo es un problema que nos afecta a todos, la discriminación también afecta a los hombres, pero no en el modo en que algunos creen. No me refiero a leyes, matrimonio, institutos de género. Ya que cuando a un niño le prohíben jugar con "juguetes de niña", o se les apremia a que "no corran como niñas", a que sean "más fuertes y no lloren", los hombres están sufriendo también las consecuencias del machismo.
Desgraciadamente necesitamos de la empatía para muchas causas, pero en este caso es aún más complejo dado que necesitamos que todas las personas enciendan su inteligencia.

Algunos días pienso que es una causa perdida, que jamás mejorará. Pero en realidad, debemos ser optimistas. Debemos seguir luchando, resistiendo, creyendo. Todos sois parte de esta gran resistencia. Nos ha tocado vivir una transición, y vendrán muchas más. Debemos tener claro que conseguiremos cambios, pero también que las malas personas, y sobre todo las personas estúpidas, jamás se extinguirán.

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