“La cultura extrema y la incultura extrema producen el mismo efecto: desear la desaparición del mundo.”
La programación de hábitos, pensamientos, estructuras, actitudes, reacciones y estados de ánimo es tan importante en nuestro cerebro. Casi cabe la resolución de que nuestra mente no es enteramente nuestra, cuando los duendes que la habitan deciden qué conservar y qué tirar a los insondables abismos de nuestro subconsciente. Allí donde quedan enterrados incluso recuerdos que no sabemos que tenemos.
Si nuestros duendes son inteligentes harán un buen trabajo con todo ello, crearán una mente eficiente y ordenada, capaz de sobrevivir al caos del mundo y resistirse al fracaso de no encontrar un fin para seguir siendo humanos, seguir siendo cuerdos, seguir respirando.
Pero si nos rebelamos ante nuestros duendes, éstos abrirán la veda de todo lo que estaba enterrado. Crearán tal caos y confusión que desearemos no haberlos enfadado, nos dejarán a oscuras con un último "a ver si crees que era tan fácil mi trabajo".
Esa programación tan necesaria, pera ser feliz y disfrutar de los amigos, el estrés, la patética indulgencia hacia la injusticia, el tenaz desafío de la ignorancia, el perpetuo bienestar de una mente blanca e inmaculada, los recuerdos almidonados y secados al sol hasta perder toda información objetiva, el rencor absoluto hacia aquello que no entendemos.
Supongo que existen mentes más susceptibles a ser moldeadas y ordenadas por terceros, y mentes que necesitan escapar de todo y tan caóticas, que pueden acabar muy bien y muy mal al mismo tiempo. Cuando no tienes secretarios en ella, no tienes ni un sólo día de vacaciones, no puedes descansar de ti mismo. Actitud, entrega, rectitud, desafío. El peso del pasado, organizar el entendimiento, canalizar tu atípico sentido de la justicia, empezar y empezar y empezar... Sentir que no avanzas nunca, que repites costumbres, actitudes, pensamientos y respuestas. Pero aunque sea difícil deshacerse de ella, estoy convencida de que avanzas más luchando contra la programación de actitudes de tu mente que permaneciendo estático y maleable.
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