Ven a casa, métete en la cama, te dejaré un pijama. Ya todo ha pasado, y es el lugar al que puedes regresar. Te miro mientras duermes, y pienso en nuestra amistad. Estoy deseando que me cuentes, pero tu rostro está exhausto, y pareces tan feliz. Ojalá esto no acabe, y siempre puedas volver.
Ven a casa, cuando te sientes triste, cuando nadie te entiende. Si el día se ha apagado, déjalo marchar. Trasnocharemos hasta muy tarde, veremos esas películas que nos hacen soñar, imaginar un mundo nuevo, otra vida, pero sin perder este hogar.
Salgamos fuera, a tumbarnos en la hierba, y dejemos el día simplemente pasar. Acariciaremos palabras, la música nos hará pensar, evolucionar. Salir flotando como nubes, despegar los pies del suelo y viajar a otro lugar. Cuando sientes que creces, que cambias, que el ánimo se aparta, ven a casa y te prepararé algo caliente. Cenaremos en el suelo como indígenas de una tribu, seremos más feliz que nunca deslizándonos por el cielo, viajes en coche, estupendo lugar para cambiar de norte, de esfera, de climas, otra luna y otro sol. Esperaremos con ansia el amanecer para emprender un montón de cosas, pero al final como inquietas infantiles almas nos quedaremos dormidas.
Entretente con eso nuevo, que me cuentas, que me dices, que me muestras, aprenderé también de ti.Y luego nos mudaremos a otros mundos, de otra gente, otras etapas, pero siempre regresaremos aquí.
Ven a casa, si la soledad gana, si el frío de la mañana en tus mejillas, si estuviste de aventuras toda la noche, ven a casa aunque tardes en volver. Sólo vuelve.
Enciende la luz para que vuelva a casa.
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