sábado, 22 de septiembre de 2018

El odio

No sé muy bien expresar lo que se experimenta cuando se siente odio. Ni siquiera sé si eso es odio, pero para mí es la sensación que debe ser más parecida al mismo.

Últimamente me molestan casi todas las personas. Lo cual no suele ser buena señal. Lo veo todo, veo sus intereses, sus fines, los medios que proponen para ellos, la manera tan egoísta de comportarse, su celo y su envidia, la maldad, el egocentrismo, la superioridad moral. Todo es adquirir cosas, conseguir avanzar aunque sea sobre un mar de brazos y piernas de otros caídos, conseguir sexo, conseguir una relación del tipo que sea, no sentirse solos, ser el centro de atención, sentirse superiores a alguien, ser paternalistas...

Yo no soy ninguna santa, y con estos sentimientos de rechazo tan fuertes estoy aún más lejos de serlo. Pero no me veo movida por ningún... interés. Eso es que no lo entiendo.
Sí que he sido egoísta en muchas ocasiones, pero normalmente lo ha sido con mi soledad. Con desear tiempo para mí y descuidar y hacer sentir mal a personas que me necesitaban. Eso me hace sentir fatal, y si me doy cuenta de ello ya es demasiado tarde para nada. Pero el egoísmo que trata de atrapar a una persona, ese no lo entiendo. La desesperación por aferrarte a alguien sólo para no perderte a ti mismo. Eso me parece patético. Si te aferras a alguien, aférrate por amor, porque ese apego tiene algún sentido más allá que el dar sentido a tu propia experiencia de vivir. Que sea porque piensas en no perder a esa persona, no en no perderte a ti mismo y verte solo. Ese es el tipo de egoísmo que yo conozco.
Me he aferrado a personas muchísimas veces. Por amor, amistades, por múltiples tipos de persona que ocupaban según que lugares en mi vida. Y nunca he intentado que se quedaran para no derrumbar mi mundo, sino porque verdaderamente me sentía afortunada de estar cerca de ellas. Y casi siempre he podido aceptar con el tiempo que ya pude vivir lo que se podía vivir con ellas y que se ha terminado esa posibilidad y esa parte de vivir. En ocasiones, incluso me despido de las personas internamente, cuando todo aún está bien. Pienso en que esa amistad puede ser efímera, en que algún día echaré de menos esos momentos, ese reír, esas voces, ese formar parte de algo, de la vida de alguien que aprecias. Ojalá me hubiera despedido internamente de algunas personas...

Pero, dios mío, últimamente me rodean unas personas tan carroñeras. Tan indeseables y poco auténticas. Intento trazar líneas y que nadie las sobrepase, pero en ocasiones soy tan estúpida que yo misma permito pasar. No obstante, últimamente no hay quien me soporte. Porque no tolero nada, ni la más mínima. Estoy cansada, llena de... ¿odio? Harta. No sé si eso es odio, o es algún tipo de desesperación. Pero lo veo todo y me molesta. No soy capaz de no denunciar cada maldita cosa que veo que está mal.

Me gustaría que llegara el invierno, para pasar menos tiempo encerrada y desconectar más. Es increíble que sea imposible salir a la calle a ninguna hora excepto de madrugada. No me apetece vivir pero tampoco que me acuchillen por la espalda.

No hay comentarios :