El sitio al que pertenecemos, un lugar al que regresar...
Un hogar.
Aunque a veces se le llame lugar, no es el dónde ni el cuándo. Creo que el hogar son las personas. Que hay un mapa en tu corazón que te llevará a él, ellos... ella.
Quizás ese lugar ande cerca, y no lo sepas.
Érase una vez...
...un chico que no sabía donde había nacido…
Ya de pequeño decidió que algún día iría a buscar su tierra natal. El lugar donde había nacido, sus primeros recuerdos…
—¿Pero por qué?
Porque quería saber... quería saber cómo eran sus padres, la casa donde nació...
Un buen día, el muchacho se alejó del padre que le había criado y emprendió un viaje en busca de su tierra natal. Lo único que recordaba... era un resplandor azul.
—¿Un resplandor azul?
Sí, ese era el único recuerdo que tenía. Pensaba que quizás fuera el mar...
—¿Y el chico… encontró su tierra natal?
Uy, uy, qué impaciente... El chico vivió muchas aventuras… Pero bueno, nos las saltaremos.
En resumidas cuentas, no encontró lo que buscaba. No es de extrañar, la única pista que tenía era el color de aquella luz... Decidió regresar al hogar donde le habían criado... Y, entonces, ¿qué crees que hizo su padre adoptivo?
—¡Le recibió con los brazos abiertos!
¡Qué va! Alzó el puño y empezó a golpearle... PUM! PAM! ZAS! PLASH!
—¿Por qué?
Quién sabe... pero después ocurrió algo aún más sorprendente.
Después de golpearle, el padre adoptivo... le sonrió. ¿Puedes creértelo? ¡Despues de darle una paliza! Pero por alguna extraña razón, cuando el muchacho vio esa cara sonriente pensó... “Ah, es aquí. Este es el lugar al que siempre puedo regresar...”
El chico aún sigue buscando su tierra natal. Pero, ya tiene un “lugar al que regresar”.

No te preocupes, siempre me tendrás a mí.
Siempre tendrás un lugar al que regresar.
2 comentarios :
Precioso.
Me encanta *-*
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