-¿Qué me dirías con otro nombre?
-Te quiero sea cual sea tu nombre. ¿Variaría la rosa su aroma si no se llamara rosa?
-Entonces dime qué ha cambiado...
-Que el tiempo nos ha caído gota a gota empapándonos en un profundo sueño.
-... ¿Y ya ni mis besos lo pueden despertar?
-Ni tus palabras. Ni aunque tú entres en el sueño.
-Lo sé... intenté meterme en tu mundo. Pero no me dejaste entrar.
-Quizá debías llamar.
-¿A tu mundo?
-No, mi atención. A veces soy despistado y olvidadizo.
-...
-No llores. No es mi intención.
-Pero te quiero... te quiero tanto y es tan... i m p o s i b l e . . .
-...
-...
-...
-Dime qué puedo hacer...
-No tengo tiempo.
-Se te ha olvidado... A mí el tiempo no me ha afectado. Eres tú quien está cambiando.
-O quizá no me conocías. He de irme.
-¿Volverás?
-Te quiero. Pero no tengo tiempo para ti ahora.

2 comentarios :
Y esto? a ver si hablamos, Nym, que estoy viendo que no te voy a ver hasta que vuelva de Francia, ademas tengo algo que preguntarte..
Hay quien se olvida de tener tiempo... el olvido puede ser un deseo inconsciente.
No creo que nadie pueda olvidarte a ti ;)
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