martes, 16 de marzo de 2010

Comercio


La vida es una gran ciudad, una villa, un pueblo. Da igual.
Es una calle en la que cada uno provee lo que tiene, lo que sabe hacer, lo que obtiene. Y lo intercambia, lo modifica, lo revaloriza...

¿Qué tienes tú?
¿Y es una fuente de suministros, una mercancía o reliquia... o un servicio que podrás realizar hasta el fin de tus días?
Todo depende de cómo te lo montes...
También puedes ser tú mismo sin nada en los bolsillos, y mañana puedes ser cualquier cosa que desees.
Cuida tu comercio, cuida de tu tesoro.

Pero no esperes para disfrutar... al día de tu muerte.

1 comentario :

John Michael dijo...

Yo metí mi corazón en una cajita y lo cambié por unos traguitos de vino y un puñado de historias :P