lunes, 22 de marzo de 2010

Dichosos Adultos

Dichosos adultos, con sus prejuicios, sus miradas de soslayo y el peso de sus errores a la espalda. Malditos sean con sus líos de confusión y problemas...
Se equivocan. Hablan sin saber. Creen que saben, creen que hablan pero solo parlotean.
¿En qué te convierte ser adulto?

En miedo, a la desilusión, al sufrimiento, a lo desconocido, a lo diferente, a lo que aún está por ver. "Más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer". Si dices eso, es que eres realmente idiota. O no, quizá tu definición sea más clara y concisa. Adulto.

En irracional, lo que digo yo es como digo, y lo que dices tú no vale nada. ¿Es que no puedes simplemente creer en lo que te digo? ¿Es que no puedes simplemente hacer lo que te ordeno? Yo pienso que los adultos son las máquinas, aunque ellos traten como máquinas a los niños.

En soberbia, porque todo lo que hace un adulto está bien. No puede quedar fuera de lugar, ilógico, inadecuado, impropio, ilegal o erróneo. Un adulto que cree que ya todo lo ha aprendido, y que puede perfectamente ser un dios para el resto de mortales (aunque, en realidad, por dentro está muerto de miedo... como todos)

Odio los adultos y sus mentiras...
Odio los adultos y sus promesas. Sus juicios, a veces su razonamiento. No escuchan, no observan. Sólo hacen ruido y hablan... hablan a gritos, y no se escucha nada.
Cuando logras un triunfo nunca miran, y sin embargo se darán cuenta cuando te caigas. ¿Qué pasa con este mundo?
¿Vais a criticarlo todo? ¿Vais a criticar algo tan puro y limpio como un niño?
No les enseñeis vuestras malditas fobias, ni vuestras amargas protestas, prejuicios y contradicciones. Enseñadles a pensar, enseñadles a admirar las cosas, a conocerlas antes de juzgarlas. Enseñadles a distinguir la línea de salida, de la raya que no deben traspasar... Pero por favor, enseñadles a disfrutar, a hacer lokuras en algún momento.

Adoro los niños, y adoro ser una niña porque... aún se anda por el filo. Aún corremos sin titubear por el borde, no porque pensemos que somos invencibles.

Sino porque sabemos que si no se intenta, no merece la pena quedarse al pie del camino.


Y el principito dijo: Los adultos nunca entienden nada por sí mismos, y es tedioso para los niños tener que explicarles las cosas.

3 comentarios :

m dijo...

Hay que ver que rápido escribes, Nazareth. Me ha gustado mucho.
Se suele decir eso de.. Cuando eres niño quieres ser adulto y cuando eres adulto quieres ser un niño. Pues yo no quiero ser adulto, para nada, quiero ser un niño toda la vida, como Peter Pan =) Ojalá se pudiese.. Una cosa sí tengo clara, no dejaré de hacer locuras tenga la edad que tenga.

No crezcas nunca guapa ^^

Gracias por tu comentario. Ya sabes.. cuando quieras dejar la mente en blanco yo te ayudo, si puedo x)

Muchísimos besos de tu amigo =)

Miriam dijo...

Todos acabaremos siendo adultos, Nath...Realmente, tal y como los defines, me parece lógico pero por las experiencias, que nos moldean y nos perfilan como esculturas.
Una persona me enseñó que hay que ser escultor de tu propia vida. A todos los problemas hay que tarles tajadas y perfilarlos, mirarlos desde todas perspectivas...Y nunca dejar que nadie nos toque nuestra escultura. Piensalo.

Twin.

John Michael dijo...

“Conozco un planeta en el que vive un señor muy colorado. Nunca ha olido una flor. Nunca ha contemplado una estrella. Nunca ha amado a nadie. Nunca ha hecho otra cosa que sumas. Se pasa el día diciendo, como tú: “¡Soy un hombre serio! ¡Soy un hombre serio!”, lo que le hace hincharse de orgullo. Pero eso no es un hombre, ¡es un hongo!.”