domingo, 27 de diciembre de 2009

Lost Souls?

Steve arañó su guitarra y dejó en libertad al primer grito tintineante y melodioso de la noche. Ghost echó un vistazo a la lista de temas a interpretar sujeta al suelo con cinta adhesiva, que había sido garabateada por la caligrafía casi ilegible de Steve, y las palabras de la primera canción brotaron aleteando del vacío hasta posarse en sus labios. El roce de su voz hizo que el público se balanceara de un lado a otro como un solo ser. Contempló aquellos rostros tan jóvenes, bañados por la tenue claridad de las luces del escenario, que se alzaban hacia él, los rostros todavía frescos y sin arrugas, los rostros muy pálidos de huesos huecos cuyos ojos estaban enmarcados por líneas negras...

La voz era como vino espeso en su garganta. Las manos pálidas la agarraron y fueron elevándola poco a poco sobre la nube de humo perfumado que brotaba de los cigarrillos de hierbas aromáticas. Cantó todavía con más entusiasmo para y por aquellos niños, y permitió que su voz remontara el vuelo, la forzó haciendo que sonara ronca y a punto de quebrarse, y la estiró en un aullido que era como un cable de oro resplandeciente.
Ya no le quedaba aliento, el público se lo había llevado todo. Lo único que había en su interior era la canción que crecía y crecía interminablemente, y si no permitía que se escapara, su corazón acabaría estallando.

...

 
El recuerdo de las canciones de esa noche vuelve a él. Sus actuaciones son muy extrañas, y alterna el susurrar las palabras con el aullarlas, las manos tensas a los lados y luego extendidas para hacer gestos a la multitud como si quisiera enviarla al infierno con un conjuro. Chasquea su látigo a través del aire impregnado de humo y ve sangrar al público, y cuando canta a veces recuerda otra noche en un club distinto, una noche en la que un espectro de ojos claros se agarraba a un micrófono como si pudiera ahogarse en la multitud y recuerda una voz dorada y ronca.

Pero la actuación ya ha terminado.

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