lunes, 23 de julio de 2018

El hogar de mi vida

Ayer fue un día muy especial. Un día para celebrar. Un día en que me planté cara a mí misma, a mis deseos, a mis sueños y mis cosas. Un día en que decidí que tenía dos opciones; perder el miedo, y vivir realmente mi vida de la forma en que quiero, o perderla, de nuevo, en el tiempo, los días, las horas, los esfuerzos en vano, las metas tan lejos que ni se ven en espejismos, la muerte interna...

Me quiero mucho a mí misma y no deseo hacerme daño. Deseo hacerme feliz. Deseo de verdad que esa niña sonría, que pertenezca a un mundo en el que no se sienta sola ni tenga miedo de experimentar su vida. Lamento mucho... cuando hago daño a esa niña, con pensamientos, ideas, o ausencia de ellos. Y no quiero seguir así, porque no lo merece. Y sé que hay algo bonito y puro dentro de mí, y no quiero que muera, ni que se apague o se extinga.

Me gustan mis tonterías, mi forma de acariciarlo todo. Me gusta no ser predecible, no ser cuadriculada, no ser supersticiosa más que con las mismas locuras que yo me invente. Me gusta tener tantos sueños locos, y ver el mundo de una forma totalmente distorsionada. Porque si no vivo en mi mundo, ese en el que las cosas son más bonitas, creo que entonces no es necesario vivir.

Hoy es un día muy bonito y diferente, esos días que se guardan en un cajón, en una cajita. Porque es un día que cambia cosas, y que empieza cosas, una nueva vida.
Hoy he decidido que voy a tener un hijo, este mismo año, dentro de a penas meses. Es una locura, y una locura super preciosa y bonita. Es para mí... Realmente no hay palabras. Es lo que siempre he deseado. Lo que siempre he soñado, desde antes de ser mujer. Desde antes de saber que era una niña.
Y lo sigo siendo, y sigo jugando, y seguiré haciéndolo. No pienso abandonar nunca ninguno de mis sueños, de ser esa niña ilusionada, ni de ser a la misma vez esa leona que defiende a sus crías.
Tengo un trabajo que es compatible con mis estudios, un lugar apacible donde vivir hasta que me mude a mi nuevo hogar en unos meses, tengo una energía maravillosa y unas ganas de vivir enormes que hacía mucho tiempo que no tenía, desde que sé que voy a hacer esto. Mi vida va a ir a mejor cada vez, y no a peor como yo creía. No sé si tengo un ángel de la guarda, pero sé que yo soy mi propia hada madrina, que sólo yo puedo cumplir mis sueños, que sólamente yo puedo construir caminos que me hagan ser feliz y llegar a convertirme en la persona que quiero.
Me siento preparada, y lo estaré mucho más en breve. Voy a luchar por todo. Por mí, por el futuro, por mi hijo, por mis sueños y los suyos, y todo va a salir bien.

Es increíble.
Siento que todavía estoy en un sueño.

No hay comentarios :