Hoy me levanté pensando que era viernes. Tenía eso en la cabeza, hice mis planes, incluso un poco fastidiada porque quería levantarme muy temprano y no había dormido casi nada. Pero al final tuve una visión optimista y decidí que el sábado temprano también sería válido para mis planes, para empezar a hacer lo que quiero y todo eso. Así que me sentí bien. Y cuando descubrí que en realidad era todavía jueves, me sentí mejor, como si me hubieran regalado un día de vida, o algo así...
Un día de vida un poco desperdiciado.
Ya me encuentro mejor de salud, y ya no quiero tomar más antibióticos. Así que me mantengo en reposo para poder recuperarme del todo, pues aunque me sienta mejor sé que todavía no lo estoy. Sigo recluida sin decir nada a nadie, sin informar de nada, ni a mi mejor amiga, pues he pensado que es lo mejor. Al menos hasta que pasen unos días, me gusta estar aquí escondida. Como si fingiera estar de vacaciones, pero en realidad tomas el sol en tu casa y nadie sabe que sigues ahí, muy cerca, sola, en silencio.
Ayer vi una peli que me gustó mucho, me hizo sentir en un mundo al que en realidad no pertenezco, ni sé si me gustaría pertenecer (bueno, lo sé, no). Pero sé que esa sensación no se repetirá. Aun así me gusta pensar que todavía me queden cosas nuevas por experimentar, cosas cotidianas, cosas de "esta es la primera vez que hago/siento/me pasa esto". Supongo que estoy un poco loca, que a nadie le sucede algo así por ver una película, o leer un libro, o a un filósofo. Me afectan demasiado las cosas, me influyen como una droga alucinógena. Por eso quizá hay periodos en los que me alejo de muchas cosas nuevas, de libros, de experiencias, de la música...
Pero ahora escucho bastante música, me gusta eso de mi vida en este momento. Me ha dado por una cantante que nunca antes me había llamado la atención y ahora es como mi musa. Siempre me pasa eso con alguien, con una cantante que es chica. La admiro, la adoro, la venero, es como el ejemplo de mujer para mí y eso me sirve, porque meditando a veces pienso que en vez de enfocarme en los problemas debería enfocarme en qué es lo que quiero. Y ser o parecer esas personas que admiro es algo que quiero; ser buena, ser paciente, ser generosa, tener fuerza en la vida.
Hoy intenté ver otra peli que me gustara, pero pasé por tres que había en Netflix que tuve que quitar porque no me gustaba ni cómo empezaban. Al final puse una que me estaba haciendo sentir bastante bien y no terminé de verla porque quería levantarme temprano. En esa peli, que creí que no me iba a gustar nada, también salían mujeres buenas. Bueno, salía una mujer muy dulce y muy ingenua. Una chica joven que era monja y que no podía enfadarse con nadie, de esas personas a las que es fácil tomar el pelo, alguien... demasiado bueno para este mundo. Me recordó a alguien, pero no supe ver quién. Supongo que estéticamente era una mezcla de mi profesora de japonés y Mery; pero esa forma de ser tan pura no me suena de nadie que conozca.
Yo tengo muchos sentimientos malos a lo largo del día; me refiero a sentimientos tóxicos contra otras personas, y eso no me gusta de mí. Reconozco que mi vida ahora mismo es un asco, o que me aburro, o que no tengo otra cosa mejor que hacer a veces que criticar a otras personas. No me gusta eso, porque sé que no soy una buena persona. En otras cosas me siento mejor conmigo, pero realmente no hay un blanco y negro sobre mí, soy simplemente rara. A veces no sé si alguien puede fiarse de mí, porque todavía no me conozco a mí misma, y eso me tiene de los nervios...
No sé cuándo va a dejar de gustarme o interesarme algo que antes era increíble para mí, o cuándo va a interesarme algo que ignoraba o que incluso odiaba. Eso es extraño y me sucede con todo; con películas malas, con libros raros, con música de mierda, con cosas populares e impopulares, con costumbres, hábitos nuevos, temas de salud, con entretenimientos. A veces me uno a la fiesta del mundo, y a veces estoy en un autobús enfurruñada de camino a mi torre alejada de otros seres humanos y sin comunicar nada.
En fin. Que en mi día no había mucho que decir o contar, todo pasa en mi cabeza, durante horas. Tengo que aprender a vivir de otra forma ahora y tener ordenada de un modo distinto mi cabeza.
Cuando una persona va cumpliendo años se da cuenta de que la vida son siempre los mismos problemas, sólo que tienes más edad cuando se vuelven a repetir.
Deberíamos ser más impulsivos, más directos, no perder tanto tiempo e ir a por aquello que en realidad deseamos, ir a buscar a las personas que haga falta, decir sin miedo lo que sea y estar donde se deba estar, aun si ese lugar está lejos de casa. A veces nuestra casa no es el lugar al que tenemos que regresar.

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