viernes, 23 de octubre de 2015

Un hogar en París

Pocas veces me he podido sentir tan en casa estando tan lejos de ella. Las razones son claras; la compañía, el aislamiento, tener todas las necesidades cubiertas, lo bonito que es todo, lo segura que me siento...
París me ha abrazado con su magia, sus calles, sus personas abrigadas, bien vestidas, su aire cargado de inspiración, de filosofía y de grandes mentes, grandes pasos, grandes lugares. No es difícil pensar que en una ciudad así nazcan las ideas y las ganas de emprender proyectos.

Me he sentido nueva y diferente, pero también como antes. Regresar a mi infancia ha sido fantástico, aun más, no podía salir de ella. Me descubrí hablando, fantaseando, sintiéndome como una princesa, pequeña, muy pequeña y con una burbuja indestructible que no dejó jamás de rodearme.

En este viaje me he hecho algunas promesas, y también he pedido ayuda. He visitado a quienes pueden guiarme, y también me he prometido volver a conectar. Quiero seguir adelante, hacerlo bien. Quiero dar todo de mí y descubrir así si es esto, esto que he elegido, lo que verdaderamente debo hacer. Ahora en ello no tengo a nadie, nadie con quien contrastar mis ideas, nadie en quien refugiar las inquietudes de este mundo tan amplio, pero habrá otras personas, otras mentes, fugaces. Me tengo a mí misma, y también le tengo a él. Cuando no encuentre respuestas podré volver a París, y descansar.



No hay comentarios :