jueves, 1 de octubre de 2015

Hojas en el aire

Un fantástico Octubre hizo su aparición por fin. El alfa de todo, el fundador de mi ahora nueva vida y el símbolo de la paciencia, de los caminos, de los viajes y su significado. Hojas que, para mí, se traducen en mucho más, aunque muchos no lo entiendan. Aunque crezco nunca me olvido de mi infancia, ni de quién soy, ni de las cosas en las que creo. Aunque cambio, aprendo, soy ecléctica, jamás doy de lado a la esencia, pues también creo en ella. Necesito las hojas para volver, pero sobre todo para seguir.

El aburrimiento y un poco de desesperación me han asaltado estos días, ha sido verdaderamente incómodo pero no tan difícil como antes luchar contra ello. Me he notado más disciplinada, más fuerte, como el ser estoico. Los he ignorado y he seguido con mis cosas; escribiendo, practicando hiragana en las tardes y noches, estudiando, pensando. Todos los días, aunque no haya nada que hacer, siempre tengo algo que hacer. Así es como he logrado que llegasen las cosas que deseo, y de otras muchas formas. Nunca me había visto tan determinada, tan segura de todo, es como en uno de esos sueños en los que algo va fenomenal y tienes una energía ultra positiva de la suerte que estás teniendo y que luego, cuando te despiertas, echas de menos con una rabia ensordecedora. Al menos en el sentido o estado mental del concepto estoy despierta, o lo estoy en esta realidad en la que me encuentro ahora. Y sé de la imperfección de los momentos porque ahora los veo, no pasan desapercibidos o ando ciega entre ellos; soy capaz de ver y darme cuenta de lo que es menos agradable, pero lo contemplo de otra forma. Quizá la clave para todo esto es tener una aspiración mayor, mayor que nunca. Quizá es sólo una actitud y por eso no puedo explicarlo, no puedo comunicarlo.

Aun así, me da igual que no entiendan nada de esto, porque ahora yo misma ando en proceso de comprender cuál ha sido el motivo para sentir así, y tener lo que ahora sí tengo y que antes de algún modo repelía. Me gustaría ser más precisa, pero todo lo que quiero ahora es descansar de lo malo y disfrutar de todo lo bueno. Y de la lluvia, y de que se levante en no mucho el frío, y de surcar los aires, y de la creatividad y de las hojas.

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