lunes, 20 de enero de 2014

No sé por qué lo llaman sentirse vivo

La lluvia golpea tu pecho, y mi cabeza está en otra parte donde no nota el frío que hiela las manos que acompañan a las tuyas mientras me llevas. El tiempo es una cosa tan relativa que no puedo evitar caer en su engaño; sus ojos me miran esperando a que reaccione.
Estoy pensando, y no encuentro respuestas para todo aquello que mis pulmones desearían gritar. Estoy temblando, pero el frío que me encoge está muy dentro y no se extinguirá sin un abrazo de alguien que se quede esta vez conmigo.
Estoy flotando, y mis pies descalzos añoran la nieve. Desearía que el tiempo se detuviese, pero nunca me esforcé por ser amigos y ahora me arrepiento.

Tal vez si llegara tarde una vez más volvería a mi vida normal, y sería para siempre. Tal vez, si llegara a tiempo, volvería a creer en los sueños.

Y a despertar.

"Y empecé a llevarle la contraria al tiempo. 
No sé por qué lo llaman sentirse vivo"

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