Todos los días me despierto y es domingo...
Solitario, sin treguas, sin estaciones, sin sensaciones, sin estímulos, sin oportunidades ni lugares ni ofertas ni... Domingo.
Siento que estoy en una carretera, la carretera que es mi vida. Y yo aún voy en el asiento de atrás, como es lógico...
Pero delante ya no conduce nadie. Se avecina tormenta y la carretera no es segura... Yo quisiera aferrarme fuerte al volante y llevar las riendas de mi vida. Quisiera pegar un salto y ser la conductora en esta trayectoria sin control que se está convirtiendo este viaje...
¿Por qué no?
Yo me siento 100% capacitada...
Pero la tormenta va a comenzar, y no puedo hacer nada para pararla. ¿Desde cuando ya no hay nadie que se haga cargo de mi seguridad y de mi vida? ¿Y por qué no puedo hacerlo yo?
A veces miro a los niños... me fascinan, me hechizan, me capturan y me encantan...
y pienso, si yo tuviera uno... si fuera mi hijo, haría lo imposible por protegerle y cuidarle siempre...
Me pregunto qué clase de persona es capaz de cambiar tu forma de ser...
Es una influencia que yo no he elegido, y quiero... yo quiero llevar el volante, o acabare estrellándome sin haber hecho nada. Porque prefiero estrellarme, habiendo al menos conducido yo, habiendo al menos tenido yo la culpa, ¿sabes?
En fin...

2 comentarios :
Atrévete a tomar las riendas de tu vida! Si no este juego no merece la pena...
aun nos queda mucho por aprender...porque aun no sabemos realmente qué es lo que es, lo que hace que algo sea lo que es y no lo que no es...todo es una mentira a veces...
La real verdad no es aquella que creamos ni la que vemos...ni siquiera la que pensamos...es, sencillamente...la que es.
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