miércoles, 4 de noviembre de 2009

Los sevillanos lo saben

Hasta este punto llegado, crucemos Sevilla sin nada en las manos...
No lo necesito... con su aire me basto.



Y sentir siento, y andar ando, sin saber a dónde voy... y nunca me pierdo. Es como si mi subconsciente recordara las calles. O quizá las llevamos impresas en el alma cuando nacen, los sevillanos...


Puede que no tenga playa pero tiene río, el río Guadalquivir. Y es que sin Sevilla... no podría vivir.


No es una ciudad, es verdad, es un sentimiento, y es inexplicable. Pero ya no sé si el sentimiento es bueno, porque ya no me siento en casa aqui como antes. ¿Qué debe tener tu hogar para ser lo que es? ¿Es la tierra que pisas? ¿Son las costumbres cotidianas? ¿Son los olores, las sensaciones, el ambiente, el color del aire o es el sol y cómo amanece el cielo?


Sus calles son trozos de cielo que te alegra el alma si pasas por él... Están llenos de vida, y huele a laurel...


Yo creo en todo eso, claro que sí...


La feria y la Semana Santa no la tiene nadie, nadie como aqui. Y es que mira...


Pero mi hogar no es eso.
Puesto que desde hace mucho tiempo la Semana Santa no es la misma, la feria no es la misma, el río no es el mismo, las calles, los bares, la gente... no es igual.


Mi hogar está donde están las personas.
Y cuando escucho esto... de verdad... me llega. Porque siento.. un deseo. Un ansia, una esperanza...
Lo escucho y siento.. que daría lo que fuera por ser de aqui. Porque esto, estas sensaciones... tuvieran un nombre. Y estuvieran aqui para mí.





Pero yo ahora lo que más quiero en el mundo es irme de aqui.
Lo que más quiero en el mundo... es otro mundo.
Donde estés tú, y tú, y tú...
¿Para qué quiero un lugar que no es mi hogar? ¿Para qué quiero un hogar que no tiene lo que quiero?


Nazareth

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