Los recientes cambios están haciendo que enferme. Que enferme de verdad, en mi mente, en conducta, en estilo de vida. No puedo escapar de esa enfermedad.
Es como un huracán que ha invadido mi mente y soy ahora una solitaria sumida en su propio arresto domiciliario por motivos que carecen de sentido, para los demás.
Me surgen un montón de oportunidades, las personas me buscan, me ofrecen planes, y dios. Creo que ahí es donde más noto que estoy enfermando. Todo lo que soy, donde estoy, mi futuro, tienen la misma respuesta para mí. No hay manera de salir de esto y a veces me preocupa. Que sea cierto, que no voy a salir de aquí, que es el fin, esta enfermedad.
Estoy en una dimensión solitaria a la que me he teletransportado hace ya tiempo. Una en la que tú no llegaste a existir, o exististe pero yo no te importo lo suficiente. No importo nada. Pero siento que mi madre me quiere mucho más y eso me hace llorar. Te echo de menos y muero todo el tiempo que pienso que ya no hay nada. Ni un milagro para volver en el tiempo y tenernos, querernos, que esto no hay quien lo supere, no hay tanque que luche contra eso.
Ya no me apetece lo que quería antes. No sé si hay algo que quiera hacer más que estar sumida en este sitio, en esta enfermedad, huyendo de las oportunidades de salir de ella, porque no puedo. Ni siquiera pensar en salir, o en que la vida cambie con la misma presteza que cambió cuando nos dejamos.
Si muero aquí, espero que alguien cuide de ella...
No hay comentarios :
Publicar un comentario