viernes, 16 de junio de 2017

Broken Rose

Hoy pasé el día en casa, dado que el último viaje me ha dejado con el cuerpo y las ganas rotas. Estoy lidiando con la presión de mi subconsciente, donde pretendo mantener encerrada la respuesta de si estoy triste desde que he llegado o no, con ello intento soportarlo. Ver a mis amigos no ha sido un buen recuerdo. Verlos rotos, corrompidos, extraños. Sentir cómo la vida los ha cambiado. Sin ambición, sin tiempo, sin aire que respirar, sólo humo viciado, el humo que yo también respiré, el lugar que yo habité durante unos días, donde no existen sueños.

Es inevitable que me haya afectado. Hoy además ha sido aún más extraño porque terminé de ver la serie que llevo viendo todos estos días, y también me ha decepcionado y trato de guardar en mi mente un recuerdo distinto, un final distinto y un devenir de las circunstancias en el que nadie sale roto o herido. ¿Por qué todas las cosas puras terminan siendo destruidas?
Me he sentido identificada con las dos caras de la moneda. Aquella cara dulce, inocente, un poco infantil, caprichosa, preocupantemente enamoradiza pero buena; y aquella cara más seria, con mucho carácter, a veces mal humor, fuerte, decidida y solitaria, con ambición y recuerdos dolorosos. Quizá eso es lo que intentaban reflejar, una persona en dos, dos chicas que son solo una. 7 y 8, en la habitación 707.

Por eso a veces no me resulta fácil definirme. No sé si soy la chica alegre y caprichosa o la sombría y desconfiada. A veces me río cuando imagino el juntar las dos, aunque gracias a esa serie ahora tengo un bonito recuerdo de lo bien que se llevarían. También soy egoísta... No podría dejar escapar ni a una ni a la otra. Terriblemente tengo a veces esa obsesión de ナナ por tratar de controlar al máximo mi realidad; pretender que todos sean felices, pero de la manera en que yo quiero. A veces, eso sencillamente no puede ser así. La moral no es aquello en lo que cada uno cree. Y aún si se tratara de algo objetivo en lo que se está o no se está equivocado (honestamente me inclino a pensar así, detesto el relativismo actual), nadie puede evitar el curso de las cosas más pequeñas. Cómo el puño del dinero, la vida moderna y el cinismo golpea a cualquiera. Y me pregunto, ¿eso me ocurrirá a mí? ¿también seré corrompida e inhalaré humo para respirar?

Creo que la mayor batalla que mantengo en este momento es la lucha por que esa corrupción no me alcance a mí.

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