miércoles, 17 de mayo de 2017

Máquina de defectos

Hoy no quiero ver a nadie.
Estoy tan rota por dentro que hasta a la persona que siempre quiero ver la he apartado de mí.
Siento que soy rechazada allá donde voy, nacida para eso, viviendo para eso cada segundo. Estoy tan sola que ni siquiera quiero ser consolada, porque ya siento que con nadie puedo ser yo misma y decir lo que estoy sintiendo. Que estoy ardiendo, consumiéndome, acabando, que nada va a salir bien nunca, que no puedo contar con nadie. Las personas hacen hueco en sus apretadas agendas de cosas mucho más importantes para pasar dos minutos prestándome atención, y luego adiós. Vuelve dentro de otros doscientos años y no te atrevas a quejarte porque te he dado mis dos minutos, mis dos centavos de tiempo. Ya no quiero ese tiempo. Antes me ardía la mente de pensar en desaprovecharlo, peleaba con uñas y dientes hasta conseguirlo, y todo para qué. Es humillante, es triste, y en qué se traduce eso si habla sobre mí. ¿Es que hay algún motivo para estar conmigo? ¿Algo que yo no sé? Simplemente estoy ahí, como un libro polvoriento en un estante. Que te gustó mucho y guardas un recuerdo pero no vas a volver a leerlo.

No quiero ver a nadie, quiero quedarme todo el día en casa con mi máquina de defectos. Hacerme unos mucho más grandes, para que hasta desde lejos podáis verlos. Y así no me destruyáis pasando un solo minuto conmigo.

No hay comentarios :