Ojalá mereciera la pena sonreír cuando me estoy rompiendo.
Cómo puede una vida como esta hacer feliz a nadie. Las mentiras, los colores falsos, el entretenimiento vacío, la soledad frente a una cámara. Cada vez más solos cuando antes al menos fingíamos no estarlo. Ahora se normaliza, se normaliza que es nuestra voz la que rompe ese silencio, y nosotros rompemos el silencio de la noche respirando, y llorando muertos en nuestros cuerpos. Nuestros cuerpos dañados, averiados, movidos por una mente igualmente dañada y vaciada de todo ápice interesante, que denotara inteligencia, mínima distinción o pizca de originalidad.
Nos hemos roto para siempre. Yo no puedo sonreír en fotos. Estoy llorando porque tampoco encajo en este ambiente. Pienso en otros llorando igual de rotos, ansiosos de ganas de llegar a ser feliz. Pero sé que es mentira, que la felicidad es esto. Ser feliz es estar roto y vacío, y no tener originalidad, ni confianza, ni promoción o aspecto. En este mundo o eres rey o eres comida para ellos.
No hay comentarios :
Publicar un comentario