Son días difíciles y es un final de año difícil. Pero me limito a sentir que merece la pena.
Merece la pena soportar la tristeza, los días más solitarios, los recuerdos, el echar de menos. Merece la pena la espera, los interrogantes, el descontento con uno mismo a veces.
Si él no estuviera, no querría soportar nada de esto. Sencillamente ahora, no me soportaría a mí misma. Con mis dudas sobre el futuro, del cual lo único que sé seguro es que lo pasaré con él, y que no admito algo distinto. Que como él me dice ahora lo único que me apetece es chocolate, estar calentita, sus abrazos, todo lo que tiene que ver con él. Pero pasará, pasará la incertidumbre y encontraré lo que vengo a decir en el mundo. Quizá sólo necesito un descanso después de las pérdidas, del avance, de lo pensado y hablado.
De lo que estoy segura es, sin lugar a dudas, de que soy una persona afortunada. De que la suerte de algún modo no me abandona, aunque también haya pasado cosas malas. Éstas al menos siempre han sido de un modo en el que yo las pudiera comprender, asimilar, aceptar. Y las cosas buenas han acentuado mucho la sensación de estar viva, de querer seguir viva, y la felicidad que me aguarda. Siempre he tenido mucho por lo que vivir... Pero si tú no estuvieras, ya no querría nada de eso.
XYZ ~
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