Nunca nos marcharemos. Sólo nos haremos fuertes. Si el infinito somos nosotros, que no dejamos de existir nunca, entonces todo esto no nos arrebatará nada. Porque lo que somos es inarrebatable, intransferible, inexpugnable y, por supuesto, inevitable.
Nuestros antepasados ya vivieron, pero eso no significa que hayan dejado de ser. Somos nosotros y son ellos, y probablemente, no, seguramente, estén siendo en este momento. Nuestra obsesión por tener más en este instante, en esta existencia de este momento, es sólo un insulto hacia una verdad que filósofos, historiadores y sabios ya descubrieron. Nuestra incapacidad de aceptarlo es la única incertidumbre que tenemos. ¿Quiénes somos? ¿Hacia dónde vamos? ¿Por qué?
En el fondo, lo sabemos.
No hay comentarios :
Publicar un comentario