"[...] Y me contó de un adolescente que estaba enamorado de una estrella. A la
orilla del mar extendía los brazos hacia ella, la adoraba, soñaba con ella y le
dedicaba todos sus pensamientos. Pero sabía o creía saber que un hombre no
puede enlazar sus brazos con una estrella. Imaginaba que su destino era amarla
siempre sin esperanza y construyó sobre esta idea toda una vida de
renunciamiento y dolor, callado y fiel, que habría de purificarle y
ennoblecerle. Una noche se hallaba sentado de nuevo junto al mar, sobre un
acantilado, contemplando a su amada y ardiendo en amor por ella. Y en un
instante de profundo anhelo saltó al vacío, hacia la estrella. Pero todavía
entonces pensó en la imposibilidad de alcanzarla y cayó, destrozándose contra
las rocas. No sabía amar. Si en el momento de saltar hubiese tenido fuerza de
alma suficiente para creer fija y seguramente en el logro de su deseo, hubiese
volado cielo arriba a reunirse con su estrella."
He querido escribirte varias veces, pero no podía. Últimamente sentía ya
que no tardaría en encontrarte. Todos los días lo esperaba.
No hay comentarios :
Publicar un comentario