lunes, 25 de noviembre de 2013

Cuando me alcances

Ojalá hubieras seguido siendo ese chico extraño, sacado de otro mundo, que parecía no concebir la realidad aparente. Quien jamás podía herir a una persona por mucho daño que le estuvieran haciendo, o se estuviera haciendo... a sí mismo.

Yo te decía "eres un cobarde". Y ahora me arrepiento.
Ojalá esa nobleza, la cual te hacía tan superior a los demás, no estuviera hoy en día vista como la debilidad que todos creían. Siempre hay mucho más en las personas, siempre... están todas las herramientas ahí. No quería pasar toda la vida pensando por qué la gente utiliza siempre las herramientas que lo convierten todo más fácil, huyendo de ser humanos, de tener esperanza y encontrar magia. Ahora lo sé, en realidad.
Quizá intenté coger tu mano para sentirme un poco menos sola, pero eso se ha acabado. Y puedo jurar por lo que más me importe en este mundo... que sigue siendo real, que lo único que me importa es que termines siendo feliz, viviendo. De alguna forma. Y que las cosas que un día dije no se irán, aunque yo me marche, y aunque tú lo hagas.

A pesar de todas las cosas que hayamos podido decirnos, del dolor que nos hemos causado y de lo cambiados que ya estamos de aquellos niños, mi parte no se muere en mí. Siempre serás ese destello mágico que me llamaba por mi nombre, que me abrazaba al romperme y que escribía aquello que aun a día de hoy me hace estremecer. Llorando, sintiéndome triste y aliviada por los dos; de que existe un lugar en el mundo al que no alcanzan las pesadillas. No me importa que ya no existas aquí, sigues conmigo de algún modo.
El único amor real, y alejado de este mundo, donde nadie ni tan siquiera nosotros puede dañarlo ni olvidarlo. El único alma libre y pura de sentimientos que no se enturbian por lo que hacemos en esta tierra. Nada tiene importancia cuando pienso en ti, todo desaparece; hasta lo que hicimos. Destruimos la amistad que había entre nosotros y dijimos que jamás nos separaríamos.
Aunque esos que éramos ya se encuentren en otro sitio, me remito a pensar que nada muere, que no somos nada ante la inmensidad, y que existimos y existiremos, más allá de esta maldita vida. Siento todas las cosas que hice mal... y sentiré toda mi vida que eres todo eso en mí. Ahora tengo que seguir, y tú también lo harás. Yo me acordaré de todo por los dos, y así, en alguna parte, seguirá siendo real. Pero ya no en esta vida.

¿Las razones? Simplemente no puedo soportar vivir rodeada de personas que no le dan importancia a nada, que jamás han sentido realmente nada, ni cuidan de nadie más que de sí mismos. Por ello para mí es un orgullo haber sentido algo así, alguna vez, tan puro y perfecto que ni siquiera es posible de explicar. Ahora que yo soy fiel a eso, me siento mejor. Y por fin puedo seguir con lo que debo hacer.
¿Razones?

Eres mi mejor amigo.

No hay comentarios :