Y yo que pensaba... que sería frío el amanecer.
Te equivocabas otra vez.
Quemaba.
Y es que soy... maestra de la contradicción, y experta de romper lo prohibido. ¿Qué demonios le pasa a mi mente por la mente? Ya no soy capaz de conjugarlo. Y en mi corazón no existen puertas de salida. Se queda todo asfixiado ahí dentro, y no les dejan salir. ¿Se ensanchará el corazón para dar cabida a todos esos corazones, o por el contrario acabará estallando... y dejándome con un eco de dolor, como cuando te explota un globo?
Y él... ¿soñará que sueña con ella?
Y yo... ¿seré igual en su historia?
Seré el olvido totalmente. Seré como esas letras de las canciones, que recuerdas el significado de su frase, y que te gustaba. Pero no puedes recordarla. Y, por lo tanto, no puedes buscarla, ni cantarla, ni disfrutarla.... Sólo es un recuerdo, muy borroso, y a penas recordable...
Buscando mi destino, viviendo en diferido si ser... ni oir... ni dar.
Me preguntaba si tal vez... mañana.
Y no encuentro razones... cuando su recuerdo se me clava entre las cejas.
¿Por qué? ¿Qué está pasando? Y este nuevo amanecer... ¿será con maldad o con bondad? ¿Qué ocurrirá esta vez?
Me muero de frío...
Pero llegó el verano y asoló la primavera, el Sol asfixiaba en tu jardín... ese al que jamás me llevabas. Y se le caen los pajaritos a las higueras, que ya no cantan para mí.... Sino para otra princesa.
Y siento que tal vez se ha esfumado mi belleza. O que el sueño tal vez ha llegado a su fin y no ha sido suficiente pero... dios... Vente a la sombra, amor, que tengo el corazón cubierto de hielo. Vente a la sombra, vente amor, que yo te espero...
Pero... simplemente, de largo... pasó

Sueño que empieza otra canción;
vivo en el eco de su voz, sigo la estela de su olor... Que me susurra: «vámonos, vente conmigo.»
vivo en el eco de su voz, sigo la estela de su olor... Que me susurra: «vámonos, vente conmigo.»
No hay comentarios :
Publicar un comentario