sábado, 12 de junio de 2010

Se esta mucho más solo cuando tú mueres

Érase una vez un pequeño árbol. Enfermizo, frágil, diminuto...
Realmente era una de estas plantas que daba la sensación de que no iba a llegar viva al día siguiente, que no podías pasar por al lado de ella porque te la cargabas.


Un día descubrió a su lado un enorme y robusto roble. Su corteza era tan dura como la piedra, y sus raíces estaban clavadas tan hondo del suelo, que ni un huracán podría arrancarlo de ahí.
Con el tiempo el gran roble empezó a darle consejos al pequeño arbolito, para que su alma debilitada resurgiera y sus raíces fueran más hondas. Y en poco tiempo, asombrosamente, se notaron cambios en él.

Con el paso de los años aquel pequeño y frágil arbolito se convirtió en un enorme pinsapo. Y no sólo se había transformado su aspecto por fuera. Ahora también se sentía más fuerte y tenía un alma luchadora y valiente.
Juntos formaron una alianza excelente hasta que...