martes, 22 de junio de 2010

El horror viene con la noche

No suelo tener malos sueños de día. Antes no sabía por qué lo hacía.
Supongo que me gusta estar despierta por la noche. Cuando casi nadie lo está. Y estar sola y tranquila, y estar protegida porque hasta el mal debe descansar de sus largos días. Inmune al dolor, a las prisas, al tráfico, al vacío...

Pero si duermo... todo torna de otro color. No me dejan dormir.
Constantes... pesadillas horribles, que no sé de dónde saca mi mente ni por qué me atormenta así. ¿Qué es lo que esconde mi subconsciente? ¿O qué me quiere decir?
Dicen que sólo se puede ser valiente cuando se tiene miedo. Cuando todo está oscuro y estás solo...
Cuando todos duermen me siento sola. Porque sus almas no están en este momento conmigo.
Siento como si estuvieran viviendo en otra parte, en otro reino. Un reino que yo pocas veces alcanzo... para bajar a un inframundo, donde sólo hay alas negras y sufrimiento.
¿Por qué? Si yo ni siquiera soy así. Soy una soñadora, una imaginación volando siempre, unos ojos perdidos en el cielo y una consciencia ausente.

La noche libre de las pesadillas alcanzo ese reino. Y respiro y descanso de verdad.
Pero el resto de los días...

mis males siguen acechando, donde nadie puede ayudarme, y donde tú no puedes protegerme. En el mundo de los sueños.


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