Hacía mucho tiempo que no escribía aquí, y creo que en muchas ocasiones he necesitado expresar muchas cosas y situaciones que me he encontrado durante este tiempo. A veces en forma narrativa, otras veces como si mi vida fuera una suerte de sueño que recuerdas, o un cuento de ficción muy entretenido de leer. Pero las circunstancias siempre me hacen ponerme excusas para no hacerlo, o cuando estoy delante las palabras no fluyen, es complicado y me vuelvo donde antes.
Pero he sentido la necesidad de venir hoy aquí y no escribir nada narrativo, simplemente escribirme a mí. Ya que este ha sido mi pequeño rincón desde 2009... Trece años, quién lo iba a decir. Cómo pasa el tiempo, y qué cliché es decir eso. Pero casi parece a veces que no hemos vivido el pasado, sino que solo son recuerdos. Pero no, no es así, estuvimos ahí. Estuvimos en las largas noches, en esas que trasnochamos y pensamos escuchando alguna canción, en las conversaciones a deshoras, en los planes de "ahora lo hago y luego lo pienso", en los malos momentos y también en los buenos y los acelerados.
Y hoy me encuentro aquí, tranquila, en paz. Querida yo, por fin encontré mi sitio. Cuando soñábamos despiertas que alguien nos prepararía un té matcha por la mañana con mucho amor, porque esa persona nos conoce y es nuestro hogar, cuando soñábamos que preparábamos la comida a los niños, que teníamos una preciosa casa... Cuando imaginábamos escenas interesantes y entre risas confidentes rodeadas de por fin buenos amigos, cuando nos preocupaba tanto la economía pero seguíamos soñando con un trabajo que nos hiciera sentir seguras, felices y realizadas. Levantarnos cada mañana y saber que nuestra presencia en el mundo no solo es valiosa, no solo es importante para muchas personas, sino que provoca cambios, que nuestra ausencia desequilibraría otras cosas. Lo siento cuando abrazo a mi hijo, y le siento relajarse, seguro y feliz con quienes les aman, que soy su guardiana, su persona segura y su regreso a casa. Lo siento cuando mi amor me estrecha entre sus brazos y me hace estremecerme como si acabara de enamorarme todos los días, sabiéndome suya, sabiéndonos confidentes, apoyo el uno del otro y la persona con la que he construido lo más grande, este hogar y esta familia.
Siento esa paz que visualizaba en mis días grises, incluso aún más que como la imaginé. Y es que tenías tanta razón... "No te haces una idea de lo feliz que vas a ser". Las personas a veces vienen y van de nuestra vida, y eso lo tuve que aprender durante años, y seguir confiando, y esperando, y siendo consciente de mí misma. Y quererme, protegerme, saberme la persona más importante de mi vida aunque deseara tanto el amor y la amistad con otras personas. Y mostrarme una y otra vez que no importa, que cuando algo no sale bien una vez no significa que debas estar rota. Estoy agradecida de todas las veces que algo no salió, porque salió el sol al día siguiente y era mejor. Otros caminos eran mejores y otros lugares me esperaban. Y estoy agradecida mil veces por no haberme dejado hacer lo que tantas veces pensé en hacer... Dios. Estoy tan agradecida, porque de no estar aquí ahora no me lo perdonaría. No cabe en mí todo lo que siento sobre lo que he vivido estos últimos meses, y sobre lo que estoy viviendo ahora.
Querida yo, estamos donde debemos estar, y eso te lo debo a ti, gracias por seguir, gracias por perseverar. A veces simplemente existiendo un poco más. Gracias por confiar en que un día la vida sería justo lo que soñábamos, quitando las circunstancias del pasado, culpabilidad y la autocompadecencia también. Aún quedan cosas por trabajar, las habrá siempre, y en cada etapa con nuestros hijos, nuevas personas que conozcamos y lugares que visitemos la vida seguirá sorprendiendo y aprenderemos cosas nuevas que desconocíamos. Como esta nueva faceta de mamá, como la faceta de la mujer en que me estoy convirtiendo cada día, más autoconsciente y capaz de sacar las fuerzas que antes guardaba por timidez o inseguridad. Pero, ¿a qué debíamos temer? Aquellos maestros siempre nos han escuchado y han estado a nuestro lado, y estos meses les he sentido más que nunca. Gracias, gracias por confiar en mí, gracias por este sueño, por no tener que preocuparme más por el dinero, por el tiempo, por las personas, por el mundo, por mi forma de ser o por lo que hubiera.
Querida yo, ¿sabes todo lo que ha llegado ahora? Hemos encontrado aquello que vinimos a buscar. Tenemos una casa nueva, un hogar bonito y seguro, donde ver crecer a nuestro bebé. Un bebé que nos llena de sonrisas las 24h del día, que ilumina todo y nos hace sacar lo mejor de nosotras. Tenemos el amor incondicional de alguien que nos escucha desde dentro y nos abraza con lo mejor y lo peor, que es el mejor padre que pueda existir para tu hijo, y el mejor amante y amigo con el que vivir todo esto. Tenemos el amor de las personas que nos quieren bien, que se ilusionan con cada paso como si fuera suyo, que confían en nosotras para contar lo que sueñan y lo que sienten. Tenemos un trabajo, por fin, en el que nos sentimos valoradas y necesarias para el mundo. Y gracias al cual ya no hemos de preocuparnos nunca de números, sino de planes, sueños, ilusiones, hacer realidad más cosas y seguir creciendo. Y tenemos lo más importante. Por fin nos sentimos en paz con nosotras, sin atacarnos, sin criticarnos duramente, siendo conscientes de aquellas cosas que hemos de mejorar pero con amor y respeto por nosotras mismas. Hemos visto el reflejo de aquella niña que éramos y seguimos siendo, y la hemos abrazado para que no sufra más. Tenemos una vida llena de aventuras por delante y cada día se ha convertido en un instante de atención plena, porque no quiero perderme ni un segundo de todo lo que es la vida ahora. Y quisiera abrazarte muy fuerte, a la tú adolescente, a la tú pequeña, a la tú perdida y sin saber cuándo llegarían ciertos momentos. A la tú impaciente, la que sentías que no tenías familia, y es verdad. Tu familia es pequeñita pero tu madre y tu hermano te quieren con locura y sois los que importáis de verdad. Ahora tu propia familia crece y algún día le hablarás a tu pequeño de todo lo que has llegado a explorar, brindándole la confianza y la seguridad de que siempre va a tener personas que le quieren, y que todos sus sueños, también, un día se harán realidad.
Gracias, bienvenida a tu hogar.

No hay comentarios :
Publicar un comentario