Un mundo que está acechado por un gran mal. Ese gran mal está oculto, y es el que hace que venzan las malas acciones, las injusticias y todo lo horrible que existe en el mundo.
A las malas personas ese demonio que está en guerra no les afecta; hay personas que viven cómodas con el mal que hay en el mundo y por ello no son una amenaza para ese demonio oscuro, así que él no les ataca.
En cambio a las buenas personas les ataca muchísimo, las quiere destruir. Les invade el cuerpo y el corazón, les pone trampas en la vida, les intenta arrebatar todo lo que aman para que se rindan y no puedan seguir. Ese demonio pesa muchísimo, te arrastra y te quema. Es como la depresión. Ese peso que sientes en el pecho, esa angustia que no se va y te asfixia, es el demonio maligno que intenta meter oscuridad en tu interior, la misma oscuridad que hay en el mundo y que tanto te duele.
Pero si luchas contra él, si logras vencerle, le estarás debilitando. Estarás venciendo una parte muy importante de él, no solo para ti sino para el resto del mundo. Estás librando una guerra a la que eres sensible y percibes que está ahí. Notas esas fuerzas malignas atacando al mundo y esa es la depresión que sientes. Tu alma luchando contra ella cada día, impidiéndole entrar al corazón. Si esa oscuridad se venciera, harías un bien al mundo. Y a ti. Liberarías gran parte de ese mal que empuja y ataca cada vez más profundo.
Cada pensamiento negativo que tienes lo alimenta, y cada vez que te sientes bien y consigues tener buenas expectativas le das un duro golpe en el estómago a ese monstruo que te aplasta tantos días.
Intenta vencer. Si no lo haces por ti hazlo para joder. Hazlo para destruirle el plan a ese mal del mundo. Hazlo para que parte de ese ejército malo se muera y se vaya.
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