sábado, 3 de septiembre de 2011

Hoy no quiero mirarme a los ojos

Pensamientos que cruzan mi memoria...
Acabo de volver, estoy en casa. Mi hogar me recibió con un día gris y lluvia... Creo que no pude sentirme mejor. Era como si estuviera en algún lugar que había añorado tanto, y que lloraba de emoción al verme. O como si se solidarizara conmigo y llorase lentas lágrimas.

Lágrimas que se tornaron furiosas esta tarde, cuando me quedé pensando en todas las cosas que sucedieron.. mal.
Estoy aquí, donde quería estar... pero ya estoy añorando volver. Me da miedo coger caminos nuevos, o quizá simplemente retomar el camino que llevaba. Pero es que duele mucho ver marchar a las personas que amas..
Y me he dado cuenta de que ya no me importan los amigos que se marchan. Los recuerdos que se quedan en las calles de esta ciudad, sólo es dolor que no quiero revivir nunca más. Y cualquiera que sea capaz de hacerme daño, no volverá a escuchar de mis labios una palabra.

No... estoy tan cansada que cuando algo me hace estallar, me callo. Siento algo interno, parecido a la rabia, pero no me hace más fuerte ni cabreada. Sólo callo... y mantengo la calma, como si estuviera acostumbrada a que las personas fueran malas.
También me he fijado en que ya no quiero escuchar canciones tristes. Ya no me revuelco en el dolor, ni en cosas que te hacen recordar tu estado de ánimo.
Me gusta observar por la ventana, respirar, sentir. El tiempo escapando entre los dedos, la tarde haciéndose cada vez más oscura... y mi corazón ardiendo, lleno de sueños que no comprendo.
Yo siempre quería salir corriendo. Hacer una lokura e ir a buscar aquello que más amase. Y ahora que lo he hecho, y que siento que no tengo un "lugar al que volver", sólo me queda esperar al tiempo. Porque a veces siento que me he quedado vacía, que estoy siempre como dormida... empanada. Y no soy capaz de ser divertida o entretenida. Tengo miedo de que piensen que sólo soy eso.. o peor, tengo miedo de quedarme para siempre así.
Siento que podría dar mucho más, volver a hacer que alguien se enamorase de mi carácter, y hablar y reir despreocupada. Llena de seguridad.
Pero no lo consigo... es como si no quedase nada dentro.

Y estoy desanimada, porque me da la sensación de que causo el efecto contrario...

No me odio.. pero tampoco me caigo bien ahora mismo.

1 comentario :

Anónimo dijo...

Un corazón sensible suele ser un blanco fácil. No hay nada de qué avergonzarse. Siempre puedes "volver a empezar", ¿no?