miércoles, 1 de agosto de 2012

Mi amor me hizo fuerte

Había olvidado la sensación de fuerza y motivación que me inspiraban sus palabras.
En efecto... secó mis lágrimas, las sustituyó por sonrisas, y no sólo eso... Me aconsejó sabiamente y siempre me impulsó a tomar las decisiones más difíciles y acertadas.

Era una niña enfurecida cuando no me dabas la razón... A veces me empeñaba en mis ideales con tanta fuerza que sentía ganas de no volver a hablarte. Pero tú... eras un león. Me enseñaste a ser fuerte y decidida, pero en el fondo sabías que yo ya lo era. Yo tenía una personalidad fuerte, yo tenía unos ideales sólidos. Yo los defendería como una leona también...
Y aunque nos enfadáramos, tuviéramos nuestras riñas o distanciamientos, en ocasiones... Siempre estábamos ahí.
De un modo u otro lo estábamos. Éramos los que habíamos perdurado a través del tiempo y los hechos, del crecimiento de cada uno...

Pero yo seguía siendo una niña.
¿Sabes? He leído cartas y papeles que te escribí hace años, lecturas de las que tú no has sabido nunca. Creo que en el fondo te lo dije... pero no como lo sentía. Puede que fuera una niña tonta, pero ahora también lo soy. Puede que me haya vuelto más dura, en la corteza, pero sigo siendo igual de miedosa en el fondo. De rota por dentro. De rebosar sentimientos y debilidades...
En el fondo casi admiro cuando era tonta por fuera y lista por dentro. Porque me sentía orgullosa de cómo y quién era. Ahora lo que tengo es mi fortaleza... y la culpabilidad que viene después. No creo que me haya quedado desprovista de emoción o sensibilidad... no del todo. Pero sí me falta algo en lo que creer.
Quizá era un error tenerte a ti en un pedestal, pero creer en ti me hizo la persona más fuerte y orgullosa. Me hizo feliz incluso, a pesar de mi personalidad dramática y depresiva. Cuando hablaba contigo quería ser brillante... y elevarme más que cualquiera. Quería ser auténtica, porque sentía que tú lo eras. Y para mí era un honor siempre hablar contigo.

¿Nuestras vivencias? Todas, todas, recogidas en el corazón. Y las risas, y el amor, los sueños y la esperanza de permanecer siempre uno en la vida del otro. No éramos rivales, quizá eramos amantes en secreto. Tan en secreto... que nunca salía de la mente ninguna palabra. Pero yo me sentía feliz teniendo ese secreto, y cualquiera que me conocía sabía sobre ello. Y ahora que no estás... y que recuerdo esas lecciones, me veo casi en la obligación de convertirme en una gran mujer, algún día. Quizá no me veas hacerlo, y yo no veré un hombre en ti. Pero sabré que lo eres, y que a pesar de tus errores, tu orgullo a veces por encima de muchas cosas y las veces en que pierdas parte de tu esperanza, para mí y para todos seguirás siendo brillante, y te convertirás en un gran hombre. De esos que no quedan. De esos que uno puede alegrarse siempre de conocer, y de tener el placer de llamarlo amigo.

Pueden que intentaran ensuciarme tu recuerdo... y yo me cegué y lo consentí. Pero ahora miro atrás y pienso que era necesario. Puede que no fueras maravilloso al fin y al cabo, ¿eh? x)
Pero siempre con una sonrisa. Siempre me acuerdo de ti con una sonrisa, y gritando, levantando las montañas y diciendo..... ..... diciendo... "CANIAAAAAAAAAAAA!!"


Cada vez que veo a Tyrion Lannister, tanto en la serie como en los libros, me sigue recordando a ti. Tu audacia, tu forma de pensamiento, la inteligencia delicada, grácil y... con ese encanto en los puntos débiles o cuando uno se equivoca.
Me enseñaste muchas cosas, amigo. Nunca podré estar lo suficiente agradecida, a pesar de todo.

Todo tiene su momento en esta vida, y ahora mismo lo único que espero es que tú también aprendieras algo de mí. Y que será un placer volverme a encontrar contigo, en esta o en otras vidas.


Un beso cariño.

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