Quisiera sentir amor, quisiera sentir esa sensación.
Aunque fuera dolorosa, delicada, un poco imposible, un poco prohibida. Eterna.
Quisiera sentir desesperación por abrazarte, y escribir los versos más bellos cuando rozaras mi memoria. Desear quererte a cada instante, contarte, pensarte, escribirte, mirarte, cantarte, esperarte, soñar a tu lado.
Quizá por lo doloroso de la situación, quizá sin sentido, quizás sin porqués... Me dediqué a amarte aunque ni tiempo ni espacio fueran amigos. Mi amor se pasa... Se duerme. Está en coma.
A veces quisiera resucitarte en mi memoria, tan sólo por tener la sensación desesperada de amar y pensar. Quizá no es por la chispa de la vida, sino porque el amor es mi vida. Quisiera resucitar y despertar el amor y la fascinación por las personas. Sin miedo, ahora, que el daño se ha hecho, que la soledad es latente, que no hay nada que no pueda imaginarme. Quisiera quererte aunque me odiaras, y respetarte por ello. Que me sacudieras fuerte, gritando, por qué...
Desesperadamente y desesperada te contestaría que desearía que todavía me quisieras... algún día. Aunque el sueño me acompañe.
Y la desesperanza.
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