viernes, 16 de julio de 2010

Where do you go when you´re lonely?

Dormía en mi cama de siempre, una cama demasiado grande para uno solo. Solo...
Qué palabra tan horrible, en todas sus variantes (una piedra no puede ser un diamante, sólo es una piedra...)
Aún no había del todo claridad, ni había abierto los ojos. Pero estaba latente esa humedad de la mañana, ese tono gris en el cielo. Y da la sensación de que el día va a estar nublado, pero sólo está amaneciendo.
Entonces oigo gotas caer en mi ventana, abro los ojos y pienso en cerrar el balcón de mi habitación. O en correr las cortinas. En desaparecer del mundo...
Pero en mi casa reina el silencio, estoy sola y tranquila.
Recuerdo que ayer hice la compra, no necesitaré ir hoy. Porque ya no es como antes, en que la despensa sólo dura unos días. Ni nadie me despierta, ni tampoco siento estrés, ni agobio. Sólo una profunda pena.

¿Será porque fuera sigue lloviendo... en pleno verano?
Recuerdo que tampoco debo ir a trabajar. Los niños ya no están estudiando, y los colegios estan ardiendo solitarios.
¿Y mi alma? ¿Arderá también? No quiero separarme de estas sábanas, no quiero que se acabe este momento, ni tampoco que empiece. Sólo quiero... permanecer.

La habitación deja de ser gris para ser más blanca. Mis ojos lloran un segundo, por la claridad de la mañana. Trago saliva y pienso: ojalá estuvieras aqui.
O tal vez solamente me levanté, para hacerlo más real. Paseé por el pasillo, llegué a mi salón descalza. Miré los cuadros, las fotos, las ventanas. Me miré en el espejo de enfrente, pero estaba yo sola.

Así que suspiro, y pienso: ...ojalá existieras.


Y aqui se está cayendo el cielo y no tengo a dónde ir; me duermo en cada esquina, están hechas para mí. Ahora no te reconozco, no me acuerdo, no sé... Lo siento, no puedo recordarlo todo...

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