Llevo un tiempo cuestionándome a quién iba a dirigir esta carta, pero lo cierto es que no conozco a nadie en el mundo, existente o no, a quien pudiera escribir esto. ¿Tal vez alguien que viva algo parecido? No lo he encontrado. ¿Alguien que pueda entenderlo? ¿Quién sabe quién?
Querido quien seas... ¿qué voy a hacer?
Tengo la sensación de que intento atrapar la felicidad y se me escurre entre los dedos como si cogiera agua con las manos... Y él es mi felicidad, si yo no consigo hacerle feliz ¿qué voy a hacer?
Sé que el tiempo lo coge todo, y se lo lleva todo... Pero a veces también se lleva las cosas buenas. Lo bueno es que lo que siento yo por él no ha menguado, sino que el tiempo lo ha hecho crecer más y lo ha hecho aún más importante. Pero... qué voy a hacer... si parece que a los demás les da igual.
Me siento como una madre que quiere demasiado a sus hijos, y éstos, embriagados en exceso de ese amor le dan la espalda a la madre. Como si hiciera mal en quererlos...
Si yo hago mal en quererte, entonces que vaya al mismísimo infierno.
Total... al paso que va el mundo, sé que allí no estaré sola.
Sólo... no sé. Querido Nadie, ojalá tú lo entiendas.
Y ojalá todo se arregle... sin remordimientos, sin resentimiento ni morderse la lengua.
Pídele que me deje ser sincera, pídele que sea sincero.
Sólo... bah
Pídele que me quiera
Nath
Y aunque no te acuerdes ya de mí, yo siempre cuido de ti...
Ahora, soy la flor que espera brotar en ti . . .
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