¿Realmente es así como encajan las piezas de un puzzle?
Yo no sé si somos piezas, no sé si eres la que me sigue. A veces lo tengo tan claro... y otras, desapareces.
Dulce dolor, que resbala lentamente por la espalda. Acompaña los latidos de esa sensación que se tiene en cuerpo y mente, cuando alguien falta. Como si se pudiera tocar, como si se oyera que no está. Sobre todo cuando hablan de él...
Cuando hablan de él me vuelvo loka...
A veces incluso me olvido de respirar. Dime... ¿va a salir esto bien? ¿o sólo yo quiero correr por el borde y esperar? Tan sólo despierta, porque no he logrado espantar mis demonios, y no sé lo que me pasa. Tan sólo quiero saber que no he trabajado en vano, y que tú también lo aportas.
Melodías que susurra ahora el viento, el viento que no hizo que el tiempo parase... mientras por las noches agonizaba y gritaba: ¡PÁRALO!
Pero necesitábamos estar lejos el uno del otro... igual que necesita el acero del fuego, pues sólo así se podrá trabajar.
Los dos debemos aportar algo diferente, los dos servimos por igual. Por eso... pensé... creí que... Bah. Da igual.
Seguiré buscándolo sola... no quiero que se altere eso. Porque creo que es lo que necesito aprender de verdad.

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